10 marzo, 2026
El equipo coordinador del Servicio Jesuita Panamazónico (SJPAM), encabezado por el padre Rafael Garrido S.J, presidente de la CPAL, y María Eugenia Carrizo, realizó una visita a las obras y servicios de la Compañía de Jesús en parte del territorio amazónico de Brasil y Guyana; con el objetivo de conocer la vida y misión e identificar desafíos para la articulación en el SJPAM. El recorrido abarcó desde Manaos hasta los epicentros migratorios de Roraima y Lethem para atender al cuidado de la dignidad de las poblaciones más vulnerables.



Manaos: Foco en los derechos y el acompañamiento comunitario La primera parada de la visita tuvo lugar en Manaos, donde la labor jesuita combina el trabajo pastoral con obras y proyectos de carácter social. Desde las oficinas del “Servicio Amazónico de Reflexión y Educación Socioambiental” (SARES), dirigida por el padre Silvio Marques, S.J., se impulsan proyectos vitales como la sensibilización por los derechos de los pueblos indígenas, especialmente de la mujer, organizando espacios de formación que integran a lideres indígenas y urbanos. Además, el equipo recorrió las seis zonas del área misionera Santa Margarida de Cortona y la Casa de Espiritualidad Hermano Vicente Cañas, acompañadas por su párroco Paulino Martins S.J., y un equipo de compañeros jesuitas, lo cual dio la oportunidad de conocer las zonas donde se desarrolla la misión de acompañamiento en el territorio local.



Boa Vista: Respuesta integral a las necesidades de los migrantes: Al llegar a Boa Vista, en el estado de Roraima, el foco se desplaza hacia la atención de la severa crisis migratoria. Aquí, el Servicio Jesuita a Migrantes y Refugiados (SJM) ha logrado un hito en la protección de derechos: gracias a una alianza con la Policía Federal, impulsan el proceso de entrega de aproximadamente 800 cédulas de identidad semanales a los desplazados.
La protección de la infancia es otro pilar central en esta zona. El Centro Social Francisco Javier de Fe y Alegría, atiende a niños y jóvenes de entre 6 y 14 años, brindándoles no solo un espacio de educación en artes, música e informática, sino también apoyo psicológico y herramientas básicas de higiene y convivencia, junto a un importante apoyo alimenticio. Asimismo, en colaboración con Cáritas, se sostienen infraestructuras de primera necesidad como baños públicos y lavaderos comunitarios.
En una apuesta por la autonomía económica y el futuro a largo plazo de los afectados, Fe y Alegría impulsa, desde la «Casa Papa Francisco», capacitación a mujeres migrantes venezolanas y a ciudadanos brasileños más vulnerables en emprendimiento, ofreciendo un seguimiento de cuatro meses que incluye apoyo económico y material para asegurar la viabilidad de sus proyectos.


Para aquellas familias que buscan reubicarse en otras regiones de Brasil, Fe y Alegría lleva adelante la casa de paso «Padre Velaz», la cual funciona como un hogar de tránsito donde reciben preparación en cultura general y portugués con el fin de ofrecer habilidades para el futuro que sueñan. Finalmente, en el centro de interiorización de la Policía Federal, organizaciones como Fe y Alegría y la Pastoral Universitaria acompañan el proceso integral del migrante, evaluando sus perfiles laborales y garantizando su acceso a la salud y la educación en su destino definitivo.
En las inmediaciones de Boa Vista, el trabajo se adentra en el corazón indígena a través de la misión en «Sierra da Lua». Desde su asentamiento en la comunidad de Nuevo Paraíso, los padres Pepe Castillo S.J. y Paco Almenar S.J. llevan adelante una inmersión total: acompañan de cerca la vida, la liturgia, los sueños y las luchas de 28 comunidades pertenecientes a los pueblos originarios Wapishana y Macuxi.
Finalmente, el epicentro operativo y espiritual de esta misión se encuentra en la comunidad jesuita de Boa Vista. Liderada por el padre David Romero, S.J. (superior de la comunidad), el padre Pedro Evangelista de Morais S.J. y el diácono Edmo Flores dos Santos S.J., la misión trabaja en articulación directa con la diócesis local. Además de sostener espacios vitales como el Movimiento Eucarístico Juvenil, Red Mundial de Oración del Papa, el discernimiento vocacional y el acompañamiento familiar, la comunidad se prepara para dar un paso crucial en la defensa de los derechos humanos: asumirán el liderazgo de una nueva comisión destinada a enfrentar y acompañar a las víctimas del grave flagelo de la trata de personas en la región.
Parroquia San Ignacio en Lethem (Guyana): Desafíos Migratorios y Culturales
Al cruzar la frontera hacia la ciudad guyanesa de Lethem, el escenario revela una alta complejidad social. Los jesuitas de la parroquia San Ignacio, P. Edwin Anthony S.J. y P. Cristobao Primo que acompañan la fe de los pobladores wapishana, makuxi y patamonas, se enfrentan a la fuerte presión de la migración proveniente de Cuba y Venezuela. Esta dinámica ha generado grandes barreras idiomáticas para la educación de los niños; un severo proceso de desarraigo y fragmentación cultural entre los jóvenes, con procesos vitales complejos ante algunas problemáticas sociales. La pastoral parroquial se dedica al acompañamiento y formación de jóvenes, y para colaborar en el abordaje de esta situación, la Compañía está impulsando el programa binacional «Construyendo Puentes», diseñado para vincular y fortalecer a la juventud de Lethem con la de Bonfim (Brasil) con el fin de un mejor aprovechamiento de recursos y oportunidades.



Equipo Coordinador SJPAM