31 octubre, 2025
Del 24 al 26 de octubre de 2025 se realizó en San Andrés Larráinzar, Chiapas (México), el III Encuentro Nacional de Juventudes Originarias, un espacio de formación, articulación y fortalecimiento cultural que reunió a jóvenes de diversos pueblos indígenas del país. La actividad fue coordinada por la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), a través de la Pastoral para los Pueblos Originarios y Afrodescendientes, y contó con la participación de la Misión de Bachajón y el apoyo de la Red de Solidaridad y Apostolado Indígena (RSAI) de la CPAL.
El encuentro congregó a juventudes pertenecientes a los pueblos yaqui, mazahua, tzotzil, tseltal, ch’ol, tojolabal, wixárika, nayeri, nahua y mazateco, quienes compartieron experiencias y reflexiones en torno a la identidad cultural, el liderazgo juvenil y los desafíos que enfrentan sus comunidades. Con el acompañamiento de la RSAI participaron 11 jóvenes —8 varones y 3 mujeres— provenientes de distintos territorios de México.


La experiencia se desarrolló en la Diócesis de San Cristóbal de las Casas, un territorio emblemático por su riqueza cultural y espiritual, favoreciendo el reconocimiento de la diversidad de pueblos originarios y el fortalecimiento de vínculos desde la convivencia, la espiritualidad y la experiencia compartida.
Juventudes que cuidan la memoria y el territorio
La propuesta metodológica del encuentro estuvo inspirada en el enfoque ver–iluminar–actuar, integrando dinámicas participativas, trabajo grupal y espacios de reflexión colectiva. El proceso se centró en cinco pilares fundamentales —denominados “horcones”— que sostienen la identidad y la vida comunitaria de los pueblos originarios: la relación con la tierra, el trabajo comunitario, el asambleísmo, la autoridad entendida como servicio y la celebración festiva.
A partir de estos ejes, las y los participantes dialogaron sobre problemáticas que afectan actualmente a sus territorios y comunidades, entre ellas la migración, el extractivismo, la corrupción, la pérdida de las lenguas originarias y el impacto de la narcocultura en las juventudes.
Asimismo, el encuentro promovió espacios de intercambio intergeneracional con abuelas y abuelos de las comunidades, reafirmando el valor de los saberes ancestrales y la transmisión cultural como elementos esenciales para la continuidad de los pueblos originarios.


Participación juvenil en contextos de violencia
Uno de los temas que emergió con fuerza durante el encuentro fue la preocupación por las condiciones de inseguridad y violencia que afectan la participación de las juventudes indígenas, especialmente de las mujeres jóvenes.
En varios casos, las familias manifestaron temor frente a los desplazamientos fuera de sus comunidades debido a contextos marcados por el narcotráfico y la corrupción. A pesar de ello, las jóvenes participantes destacaron la importancia de continuar involucrándose en espacios pastorales y comunitarios.
Una de las participantes compartió:
“Mis papás se quedaron inquietos porque tienen miedo de que nos hagan daño o ya no regresemos, pero estamos en grupo y nos cuidamos. Me gusta participar de las actividades de la parroquia”.
Este testimonio evidenció los desafíos que enfrentan las juventudes indígenas para ejercer plenamente su liderazgo y participación, así como la necesidad de fortalecer espacios seguros de acompañamiento y organización comunitaria.
Cultura, espiritualidad y encuentro
El encuentro integró celebraciones litúrgicas inculturadas, danzas, cantos, uso de lenguas originarias y vestimenta tradicional, fortaleciendo la experiencia de pertenencia y el reconocimiento mutuo entre pueblos diversos.
Estos espacios permitieron reafirmar la importancia de la cultura y la espiritualidad como formas de resistencia, cuidado comunitario y continuidad histórica frente a procesos de exclusión y pérdida de identidad.
Como resultado del encuentro, las y los jóvenes propusieron impulsar acciones de sensibilización y reflexión en sus territorios sobre temas como el extractivismo, la corrupción y los impactos de la narcocultura, promoviendo la articulación con parroquias y espacios pastorales para fortalecer el tejido comunitario.
Además, se destacó el papel de las parroquias como aliadas fundamentales en el acompañamiento a juventudes indígenas y en la generación de espacios de encuentro, escucha y organización.

Uno de los participantes expresó:
“El encuentro nos permite acercarnos, conocer nuestras culturas, revalorizarlas y plantear acciones de acompañamiento a futuro. Las parroquias son un aliado importante que nos deja juntarnos y nos acompañan”.
Apostar por las juventudes indígenas
El III Encuentro Nacional de Juventudes Originarias reafirmó la importancia de seguir promoviendo espacios de formación, articulación y acompañamiento para las juventudes indígenas, reconociendo su papel clave en la defensa de los territorios, la transmisión cultural y la construcción de alternativas comunitarias frente a contextos de violencia y exclusión.
Desde la RSAI y las obras acompañantes, estas experiencias continúan fortaleciendo procesos de solidaridad, interculturalidad y esperanza junto a los pueblos originarios de América Latina.
RSAI