15 julio, 2026
En una entrevista reciente, realizada por el Director de Comunicaciones de la campaña Emergencia 2026, Juan Salvador Pérez, el Padre Alfredo Infante, provincial de los jesuitas de Venezuela, compartió reflexiones profundas sobre la percepción de los desastres naturales y la imagen de Dios en tiempos de crisis. La entrevista tuvo lugar en el centro de acopio de la Compañía de Jesús, ubicado en el Coloso de Ignacio, tras los devastadores terremotos del 24 de junio.
El Padre Infante abordó una pregunta recurrente entre los afectados: «¿Por qué nos pasó esto? ¿Es un castigo divino?». En su respuesta, el sacerdote enfatizó la necesidad de desmontar la imagen de un Dios castigador. «Esa percepción proviene de una visión mágico-religiosa y de un Dios juez que no corresponde al Dios de Jesús», afirmó. Infante destacó que el Dios en el que cree y predica es uno que acompaña, sirve y defiende la dignidad humana. «El único poder que tiene Dios es el poder de crear y dar vida, no de destruir ni castigar», añadió, subrayando la importancia de entender a un Dios que invita a construir y no a destruir.
Esta conversación surge en un contexto donde el sufrimiento del inocente es palpable y donde las comunidades buscan respuestas y consuelo espiritual. El mensaje del Padre Infante se centra en ofrecer una perspectiva esperanzadora, recordando que la espiritualidad debe ser una fuente de fortaleza y no de miedo.
La entrevista con el Padre Alfredo Infante ofrece una mirada reflexiva sobre cómo abordar las tragedias desde una perspectiva espiritual, promoviendo una imagen de Dios que acompaña y fortalece en momentos difíciles.
La Provincia de Venezuela ha publicado su quinto informe, el cual detalla la respuesta humanitaria y espiritual de la Compañía de Jesús ante los devastadores sismos del 24 de junio de 2026 en Venezuela. Se exponen las reflexiones teológicas del Padre Provincial Alfredo Infante , el despliegue del Movimiento Fe y Alegría en 25 escuelas afectadas y la rendición de cuentas del Centro de Acopio de la UCAB, que distribuyó cerca de 162 toneladas de ayuda.