Mujeres andinas: protectoras de su lengua, espiritualidad y memoria cultural

La Red de Solidaridad Apostólica Indígena (RSAI) de la CPAL, a través del artículo de Karina Marcatoma (Integrante del ERCRILA de la RSAI y Coordinadora de la Red de Radios Jesuitas en Ecuador), nos invita a reflexionar sobre la resiliencia, los desafíos migratorios y el rol fundamental de las mujeres nativas en la preservación de las culturas originarias de Ecuador, Perú y Bolivia:

La narración de las comunidades andinas no puede llevarse a cabo sin reconocer a las mujeres indígenas. En Ecuador, Perú y Bolivia, las féminas de los pueblos nativos han mantenido durante generaciones la historia compartida, el idioma, las tradiciones y la espiritualidad de sus sociedades. Su lucha va más allá de buscar igualdad o reconocimiento en la sociedad; es también un acto de resistencia contra la discriminación, la migración y la pérdida de identidad que han afectado a las zonas andinas durante muchos años.

En Ecuador, cerca de 1. 3 millones de personas se identifican como indígenas, según lo señalado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos, de las cuales aproximadamente 650 mil son mujeres. En Bolivia, las mujeres indígenas representan alrededor del 18. 8% de la población del país, y en Perú hay cerca de 3 millones de mujeres indígenas o nativas, lo que corresponde al 23. 8 % de las mujeres en el país, según estadísticas oficiales del INEI. Más allá de los números, estas mujeres simbolizan la continuidad histórica de culturas ancestrales que todavía persisten frente a diversos retos sociales y económicos.

Uno de los cambios más significativos que ha afectado a las mujeres andinas ha sido la migración desde el campo hacia áreas urbanas e incluso hacia otras naciones. Este movimiento ha ocasionado transformaciones forzadas en la forma de vestir, el idioma, las creencias y los estilos de vida comunitarios. Muchas de estas mujeres han tenido que ocultar su identidad para eludir la discriminación, adaptándose a entornos urbanos donde lo indígena a menudo es percibido con prejuicio o como inferior. Sin embargo, a pesar de estos obstáculos, las mujeres siguen resistiendo a través de la memoria y la enseñanza familiar.

El concepto andino “Shuk uma, shuk shunku, shuk shimi” —una sola cabeza, un solo corazón y una sola lengua— se mantiene vivo sobre todo en las mujeres, quienes han tomado el compromiso de enseñar a sus hijos la importancia de sus raíces. La resistencia cultural no siempre se manifiesta en grandes espacios políticos; frecuentemente se origina en el hogar, en la educación cotidiana, en la lengua materna, así como en la forma de vestirse, cocinar, cultivar, rezar o celebrar.

Las mujeres indígenas andinas comparten un deseo común: que su identidad perdure para siempre. A pesar de pertenecer a diferentes naciones, reconocen que tienen una esencia cultural e histórica compartida. No existen muchas variaciones entre las mujeres nativas de Ecuador, Perú o Bolivia; están unidas en su lucha continua por mantener a sus comunidades frente a las presiones de la modernidad, las redes sociales, las tendencias y la homogenización cultural.

La esencia de las mujeres andinas también está influenciada por las enseñanzas de abuelas y madres. En los diversos colores de sus trajes, en las trenzas, en las festividades comunitarias y en el trabajo diario, se mantiene viva la sabiduría ancestral. Para muchas de ellas, ser mujer significa preservar la vida, cuidar de sus familias y fortalecer el pensamiento colectivo. También implica educar a las nuevas generaciones para que no se sientan inferiores por ser indígenas, por hablar una lengua nativa o por mantener tradiciones ancestrales.

Mamá Baleriana Anaguarqui Guamán, una mujer indígena de Ecuador, afirma que la enseñanza de las tradiciones ancestrales no debe asociarse con connotaciones negativas ni con intentos de desprestigiar festividades como el Inti Raymi. Para ella, estas costumbres son esenciales para la identidad y espiritualidad de los pueblos autóctonos, y simbolizan una profunda conexión con la naturaleza, la comunidad y la historia.

Aunque el machismo todavía está presente en numerosas comunidades y entornos sociales, las mujeres de los Andes continúan jugando un papel crucial en la toma de decisiones, el apoyo comunitario y la guía familiar. Son mujeres que pueden ocultar su sufrimiento para priorizar el bienestar del grupo, sostener a sus familias en momentos de dificultad y seguir defendiendo su identidad, incluso cuando las circunstancias parecen llevarlas al olvido.

En la actualidad, las mujeres indígenas de las regiones andinas continúan siendo las protectoras de su lengua, espiritualidad y memoria cultural. Su resistencia diaria demuestra que la identidad no es solo un legado del pasado, sino también una decisión continua de cuidar la vida, la cultura y la dignidad de los pueblos nativos en América Latina.

Karina Marcatoma

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