1 octubre, 2025
En el mes de junio del 2025, y gracias a la articulación con el Centro Ignaciano de Reflexión y Espiritualidad y el proyecto Pedro Fabro de la CPAL, 18 colaboradores y colaboradoras del Servicio Jesuita a Refugiados- Colombia, puntualmente de las oficinas de Soacha- Ibagué, Arauca y Valle del Cauca, participaron en Ejercicios Espirituales desarrollados en cada uno de los territorios, para responder a las dinámicas particulares, a las condiciones del contexto, y a los desafíos enfrentados por cada equipo territorial, en medio de un 2025, caracterizado por los retos de financiación y sostenibilidad organizacional, que han invitado a un ejercicio cada vez mas consciente de cuidado del equipo y promoción de la espiritualidad ignaciana como parte de nuestras acciones diarias.
Los Ejercicios Espirituales desarrollados, respondieron al objetivo de integrar la experiencia ignaciana y el discernimiento apostólico, que contribuyan al fortalecimiento de la identidad y la misión del JRS Colombia, mediante la contribución a una civilización del amor, encarnando el llamado de Dios, a través de la contemplación, el acompañamiento espiritual y las opciones apostólicas.
Un alto en el camino para darnos cuenta de lo caminado e incluso del camino mismo para recordar gustar, sentir y agradecer. Buscar la mejor disposición para creer en una Vida más allá de jornadas continuas de trabajo extenuante, atención a comunidades y asignaciones constantes. Dedicar espacios de vida espiritual especiales en sus ejercicios previos y en la experiencia principal pudieron dar cuenta que una vivencia de Dios, una posible cercanía a Jesús y su vida, como conexión interior y reconexión con la propia vida y su principio vital, dan fe de encontrar lenguajes y prácticas que no siempre son privilegiadas en las rutinas asumidas.


Ejercicios tales como el silencio, orar bajo diferentes modalidades, contemplar ignacianamente, encuentros simbólicos celebrativos, meditar y vincular todo nuestro ser en discernir movimientos espirituales, posibilitaron un tiempo de preparar y sentir nuevos escenarios hacia lo que da sentido y revitaliza nuestras opciones de vida y encontrar en ella esa esperanza de opciones de más consolación. Todo ello en modos comunitarios y entre compañeras y compañeros con los que normalmente compartimos en las oficinas, mas no en una dimensión espiritual y las creencias que pudieron conectarnos y reconocernos.
Con información de JRS Colombia