1 diciembre, 2025
Editorial del informativo InfoCPAL – Edición #8, correspondiente al mes de noviembre
Entre el 10 y el 22 de noviembre pasados, veintinueve personas (dieciséis jesuitas, entre ellas) provenientes de 14 países diferentes participaron, a nombre de la Compañía de Jesús, en diversos espacios de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC). Venidas de 14 países diferentes, su participación fue diversa: tanto en la zona azul (de discusión y negociaciones) como en la zona verde (público registrado), así como en los espacios populares de manifestación masiva, como la Cúpula de los Pueblos, que convocó a más de 70 mil personas para la marcha final de la primera semana de la COP30. La provincia del Brasil demostró su generosidad y participó activamente.
La Campaña Jesuitas por la Justicia Climática (JVJC) comenzó a ser desarrollada en abril de 2025 con la participación de más de 35 provincias jesuitas, y fue ampliada a través de una declaración de la Vida Religiosa por la Justicia Climática, que tuvo más de 4.700 firmantes individuales y 750 adhesiones institucionales, entre ellas aproximadamente 400 superiores mayores de comunidades religiosas, representando miles y miles de hombres y personas consagradas.
Esta campaña (JCJC) es una muestra clara de que sí es posible trabajar como un cuerpo universal en torno a causas comunes con objetivos claros.
Pero la historia no termina aquí. La JCJC fue planeada y hasta ahora desarrollada en el marco de la cuarta PAU: la colaboración en el cuidado de la casa común. Por eso, independientemente de los resultados del texto oficial de la COP30 y de las interpretaciones y valoraciones que merezca, la experiencia de ser colaboradores con otros muchos, de conocer potenciales parceros, de establecer contactos y alianzas y de afianzar los instrumentos de advocacy a diversos niveles, ha sido positiva. La cuarta preferencia continúa esperando que profundicemos en nuestros compromisos concretos con la ecología integral.
El papa León, en su mensaje a la Asamblea de la UNFCCC, insistió en la necesidad de una educación en ecología integral que ayude a individuos y comunidades a comprender cómo las decisiones cotidianas —personales, familiares y políticas— moldean el futuro de la humanidad. Insistió además en que la crisis ecológica “es una cuestión moral” que exige un renovado sentido de solidaridad entre las naciones, y pidió , “una nueva arquitectura financiera internacional centrada en la persona humana” que, reconociendo “el vínculo entre la deuda ecológica y la deuda externa”, garantice a todas las naciones, especialmente “las más pobres y las más vulnerables a los desastres climáticos” las condiciones necesarias para desarrollar sus capacidades protegiendo la dignidad de sus ciudadanos.
Los llamados que hizo el Papa León pueden aplicarse a nosotros en esta tercera fase de la JCJC, pos-COP30. Estamos urgidos de reeducación, de conversión, de metanoia en la manera como nos relacionamos con la creación; la crisis climática es antropogénica, y cada uno de nosotros debe responder por su parte. Se trata de un desafío moral, no simplemente de una respuesta facultativa, y mucho menos de una ideológica. Estamos todos en el mismo barco. Para cambiar nuestra relación con la creación y colaborar en el cuidado de la casa común, hay decisiones concretas, incluso financieras, que debemos tomar: si queremos ser guardianes de la creación, hay costos que pagar. ¡Manos a la obra!
Editorial InfoCPAL