30 octubre, 2025
Un grupo de jesuitas estudiantes de filosofía y teología, acompañados por sus formadores, realizaron un discernimiento durante el año 2025 para reflexionar y profundizar en la acción pastoral en su etapa de estudios, y también para identificar las invitaciones del Espíritu en las actividades apostólicas realizadas en la Arquidiócesis de Belo Horizonte, Brasil.
Este discernimiento comunitario ha implicado momentos de escucha y oración, a nivel personal y comunitario, entre las dos grandes comunidades de jesuitas en formación. Para esto, el equipo de acción pastoral creó fichas de oración para rezar en las residencias jesuitas, y en reuniones comunitarias, y así, posibilitar un ambiente fraterno al momento del diálogo e intercambio de ideas e inquietudes en relación a las actividades pastorales que los jesuitas realizan, como colaboradores, en diversas obras de la Compañía de Jesús y de la Iglesia local.
Este discernimiento, que aun no concluye, no busca crear más actividades o plataformas apostólicas, más bien, pretende visualizar el modo al que el Espíritu nos convoca a vivir la dimensión apostólica durante la etapa de formación, estando en sintonía con la misión de la Compañía de Jesús y de la Arquidiócesis.

En efecto, el discernimiento ha mostrado dos guías que iluminarán la acción apostólica de los jesuitas en formación. Primero, la vivencia de la Sinodalidad como un camino de ser Iglesia, implica sabernos colaboradores y aprendices en nuestro servicio apostólico, para servir con alegría y en comunidad, al proyecto al que Jesús nos ha convocado. E inspirados en la tercera Preferencia Apostólica Universal de la Compañía de Jesús, el segundo fruto del discernimiento es el compromiso por crear un futuro esperanzador, en el que los jóvenes jesuitas sienten la invitación a mantener viva la esperanza que restaura la paz y la alegría que nace de Jesús, en los diferentes destinos apostólicos.
Ha sido importante reconocer que el propio ejercicio de querer mejorar el trabajo apostólico y reunirse para orar, escucharse y discernir, ya es poner en práctica la sinodalidad a la que la Iglesia nos invita a vivir como una comunidad que desea amar y servir al Pueblo de Dios. Esperamos que este ejercicio de oración y escucha comunitaria fructifique en un bien mayor, para la Iglesia, y para los jesuitas en su etapa formativa.