El CIF-Bogotá llevó a cabo sus Ejercicios Espirituales

portada-cif-bogotá-ejercicios-espirituales-2025

Conoced, examinad la vocación a que fuisteis llamados en virtud de la gracia que te fue dada en Cristo, ejercedla, insistid, con ella negociad, que no permanezca en vos ociosa, nunca le resitáis, porque Dios es el que obra en vosotros así el querer como el obrar. 

Carta a Pedro Canisio, 2 de junio de 1546. 

Del 12 al 19 de julio, nuestra comunidad del CIF-Bogotá llevó a cabo sus Ejercicios Espirituales, dirigidos en esta oportunidad por el Padre Agustín Rivarola (ARU). Asimismo, se integró a la experiencia la comunidad de Casa Manresa, la que está enfocada en la pastoral vocacional.  

Durante esta jornada, el Padre Rivarola propuso un acercamiento fiel del texto de los Ejercicios Espirituales, acompañado de la lectura de algunos puntos de las Constituciones. Además, compartió fragmentos selectos de algunas cartas de San Ignacio y párrafos de su Autobiografía. Esto constituyó una valiosa oportunidad para retornar a las raíces de nuestra espiritualidad y vocación,  en donde la Suma Bondad nos convoca a servir bajo el estandarte de Cristo, aspirando a una mayor sencillez y humildad, a su modo.

La contemplación y meditación de los misterios de la vida de Aquel que nos ha llamado, nos vuelve a posicionar ante  el mundo desde una perspectiva trinitaria, que nos impulsa a ser servidores de la misión del «hacer redención del género humano» (E.E. 107). La disposición a un compromiso de renuncia afectiva, al ordenar nuestros afectos (E.E. 1), nos libera para asumir con responsabilidad nuestra misión. Así, como jesuitas, nos sentimos llamados a reafirmar nuestra identidad y nuestro llamado a la santidad, entendido como la salvación de las almas, bien confirmada en nuestra Fórmula de Nuestro Instituto.

Con un profundo sentido de gratitud por los numerosos beneficios recibidos, culminamos la cuarta semana de los Ejercicios, conscientes de que la vivencia cotidiana en los ámbitos espiritual, académico, comunitario y apostólico constituye el espacio donde debe manifestarse un amor activo, que se exprese más en acciones que en palabras (E.E. 230). Finalmente, el 19 de julio concluyó esta etapa con la celebración de la Eucaristía, durante la cual renovamos nuestros votos y ofrecimos plenamente nuestra libertad, memoria, entendimiento y voluntad (E.E. 234).

Por Benjamín Alexander Sánchez Selva, SJ. 

Teólogo CIF-Bogotá/ Pontificia Universidad Javeriana.

Compartir