Caribe: Ordenación Presbiteral de Juan Carlos Pupo y Pedro Luis Rivera

En Cuba, el pasado 15 de junio, fueron ordenados sacerdotes los jesuitas Pedro Luis Rivera y Juan Carlos Pupo, en una emotiva celebración presidida por Mons. Wilfredo Pina en la Iglesia San José de Camagüey. Acompañados por familiares, amigos, comunidades y hermanos jesuitas, los nuevos presbíteros abrazaron el ministerio con el lema: “Nosotros hemos conocido y creído en el amor que Dios nos tiene” (1 Jn 4,16).

A templo lleno se celebró la ordenación presbiteral de Pedro Luis Rivera y Juan Carlos Pupo en nuestra Iglesia de San José, en Camagüey, este domingo 15 de junio, solemnidad de la Santísima Trinidad. Allí estuvieron colaboradores de las obras y comunidades en Cuba, laicos de la arquidiócesis, de la parroquia de Pupo, de la parroquia de El Caney en Santiago de Cuba, de la Sagrada Familia, amigos, diáconos permanentes, familiares, y un amplio número de sacerdotes del clero diocesano de Camagüey.

De nuestra parte, todos los jesuitas en Cuba, y algunas presencias especiales como Jorge Luis Rojas (quien está destinado actualmente a la sección de Miami), Eric Couto (escolar de Miami que está de paso por el país), Jorge William (que nos trae la cercanía dominicana) y el Padre Provincial Martin (de visita canónica por acá). Este último presentó a los aspirantes al Arzobispo de Camagüey, Mons. Wilfredo Pina, para que oficiara los ritos que presentaron a Pupo y Pedro como «sacerdotes para siempre».
En su homilía Mons. Pina insistió en algunas cuestiones vitales que la gente espera de un sacerdote: la honestidad, que quieran y ayuden a la gente y además, en un contexto como el de la Isla, que opten por Cuba para permanecer.

Los óleos sagrados fueron recibidos con especial apertura por nuestros queridos Pedro y Pupo, quienes escogieron como lema: «Nosotros hemos conocido y creído en el amor que Dios nos tiene» (1Jn, 4-16). Fueron sus madres quienes llevaron la estola y la casulla, Danny y Jorge William quienes los revistieron y los presentes quienes los abrazaron con su oración y alegría.

Finalmente, Pedro leyó la acción de gracias en nombre de ambos ordenados y el obispo, el comunicado que ese mismo día lanzó la Conferencia de Obispos de Cuba. Más tarde hubo una cena en la Casa diocesana de La Merced, un compartir fraterno para regocijarnos en esta gracia de dos hermanos que abrazan el orden sacerdotal.

Por: Oficina de Comunicaciones Provincia del Caribe / Fotos: P. Jorge Luis Rojas, SJ

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