Cerocahui: Tres años de memoria, fe y compromiso por la paz

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El pasado 20 de junio se cumplieron tres años del asesinato de los sacerdotes Javier Campos Morales, S.J., y Joaquín Mora Salazar, S.J., así como del guía de turistas Pedro Palma y el joven Paul Berrelleza, en la comunidad de Cerocahui, Chihuahua. La conmemoración de este trágico suceso inició el día 19 con una Caravana por la Paz que partió desde el paraje conocido como “Las Cruces”, sitio donde fueron encontrados los cuerpos de las víctimas.

La caravana recorrió los pueblos de San Rafael, Bahuichivo, y una ermita conocida como Paso de la Virgen en el camino a Cerocahui. En cada parada, la comunidad expresó su dolor y esperanza a través de las danzas tradicionales de pascolas y matachines, manifestaciones vivas de la espiritualidad rarámuri.

Ya en Cerocahui, se rezó el Rosario y comenzó la velación comunitaria, que se prolongó durante toda la noche acompañada de oración y danzas. Al amanecer del 20 de junio, se celebró la misa conmemorativa presidida por Mons. Rafael Sandoval Sandoval, Obispo emérito de Tarahumara, y Mons. Juan Manuel González Sandoval, actual obispo de la diócesis.

Posteriormente, se inauguró el Oratorio in memoriam, un espacio íntimo que resguarda objetos personales de los padres Javier, Joaquín y del también jesuita P. Andrés Lara, misionero que dedicó gran parte de su vida al acompañamiento de la comunidad de Cerocahui.

Repique por la memoria

A las 3:00 p.m., en un gesto simbólico y unitario, se convocó al repique de campanas en todos los templos católicos del país, para honrar la memoria de los miles de víctimas de la violencia en México. Fue una llamada colectiva a recordar, a resistir, y a seguir trabajando por la construcción de paz.

Celebración en la Ciudad de México

En la capital del país, la Parroquia de la Sagrada Familia, obra encomendada a la Compañía de Jesús, Mons. Francisco Javier Acero Pérez, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de México, presidió una eucaristía para recordar este acontecimiento y hacer memoria de otras tantas víctimas de la violencia. En su homilía, hizo un llamado a todos los sectores de la sociedad a comprometerse activamente con la construcción de la paz, todos los espacios.

Al finalizar la misa, se presentó el documental “YAWIMÉ: Las huellas de Javier y Joaquín”, una producción realizada por los jesuitas de la Tarahumara con el apoyo de las fundaciones Loyola y Sertull. El documental recoge la memoria viva de estos mártires a través de los testimonios de quienes convivieron con ellos y continúan su labor en la región.

Diálogo Nacional por la Paz: una esperanza tejida desde el dolor

Ese mismo día, el Diálogo Nacional por la Paz —iniciado a raíz del asesinato de los padres jesuitas— compartió un comunicado en el que se hace memoria no sólo de Javier y Joaquín, sino de miles de víctimas más: comunidades desplazadas, jóvenes desaparecidos, defensores asesinados, territorios arrasados. Cada nombre, cada historia, da sentido a este proceso que busca tejer paz desde abajo, con quienes sufren en carne propia la violencia.

El texto concluye con un llamado claro y esperanzador:

“A tres años del asesinato de nuestros hermanos jesuitas, tenemos la esperanza de seguir construyendo condiciones para el encuentro, la seguridad y la justicia. Invitamos a jóvenes, académicos, empresarios, organizaciones sociales y comunidades de fe a sumarse a este esfuerzo por la paz. Que Dios nos bendiga en este trabajo pequeño pero inmenso para el bien de nuestro país.”

Oficina de Comunicación – Provincia de México

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