17 junio, 2026
Con el propósito de profundizar en la espiritualidad ignaciana desde la realidad y los desafíos de nuestra región, este lunes 15 de junio se dio inicio a la Experiencia Ignaciana en Clave Latinoamericana y Caribeña 2026. El programa formativo y espiritual, que se extenderá hasta el próximo 12 de julio, congrega a un grupo diverso del cuerpo apostólico de la Compañía de Jesús.
El encuentro comenzó con una cálida y fraterna acogida por parte de la Provincia de Paraguay, país donde se lleva a cabo esta actividad, a través de su Padre Provincial Máximo Mendoza S.J., quien inició esta jornada con una Eucaristía. Los participantes —que incluyen a laicos, jesuitas y religiosas— provienen de diversos países del continente como Brasil, Colombia, Chile, Ecuador y Perú, unidos bajo el deseo común de vivir un tiempo de profunda inmersión, silencio, discernimiento y relectura creyente de sus propias vocaciones.



No se trata solamente de un itinerario de reflexión, sino de una verdadera peregrinación interior, un camino de renovación del corazón, llamado a encenderse nuevamente en el seguimiento de Jesucristo pobre, humilde y servidor.
Con la mirada dirigida hacia atrás y hacia dentro, se busca reconocer con gratitud cómo Dios ha ido obrando en nuestras historias personales, en nuestras comunidades y en los pueblos de nuestra América Latina y Caribe. Desde esta memoria agradecida, se quiere revivir el deseo de colaborar con mayor libertad y generosidad en su misión, dejándose conducir por el discernimiento, la disponibilidad apostólica y el envío.

Los temas de formación de las primeras jornadas están siendo guiados por el colombiano Estivel Toloso Blanco S.J., invitado especialmente por el equipo organizador. A su cargo está la autobiografía de San Ignacio y el diario espiritual, con énfasis en la lectura orante de la propia historia personal, inspirados por el legado vivo de Ignacio: su capacidad de escucha, su audacia evangélica, su libertad interior, su apertura al espíritu, siendo así invitados a descubrir el paso de Dios en el cotidiano y responder con un corazón disponible al llamado del reino.
En un clima fraterno, sinodal y profundamente esperanzador, caminamos con confianza en el Dios de Jesucristo que nos sostiene, nos anima y nos convoca a vivir este bello desafío como gracia, misión y oportunidad de conversión. Se agradece profundamente a la Conferencia de Provinciales de América Latina y el Caribe (CPAL) por su decidida apuesta, cercanía y apoyo constante para la realización de este espacio; haciendo una mención especial de gratitud a su presidente, el Padre Rafael Garrido, S.J.
Que este camino ignaciano ayude a dejarse mirar por Dios, a escuchar los clamores de nuestros pueblos y disponerse con humildad y alegría para servir allí donde la misión más nos necesite.
Con información de Selia Paludo, Asistente del Presidente de la CPAL para la Espiritualidad