30 marzo, 2026
Del 13 al 15 de marzo, 40 jóvenes participaron en los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola en Belo Horizonte, Brasil. El centro Magis organizó los ejercicios, y los jesuitas, filósofos y teólogos del CIF, dieron los puntos de oración y acompañaron a los jóvenes, junto con laicos y religiosas.
La red de Centros Magis de los jesuitas de Brasil, ha adaptado los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola, aplicando las cuatro semanas de los Ejercicios en cinco retiros de un fin de semana, posibilitando la participación paulatina de jóvenes que desean conocer la Espiritualidad Ignaciana.
Esta modalidad de vivir los Ejercicios Espirituales en cinco fines de semanas diferentes se ha convertido en una actividad que reúne a jóvenes de diferentes realidades y contextos sociales, y que crea comunidad al vivir los cinco retiros, desde un ambiente de oración y discernimiento, para encontrarse con el Eterno Señor de todas las cosas. En efecto, conforme pasan las etapas y los jóvenes coinciden con otros jóvenes con quienes ya habían vivido una etapa anterior de los Ejercicios, se crea un ambiente de mayor confianza y amistad, haciendo que Dios se comunique desde el silencio.

Además de los puntos de oración, el acompañamiento espiritual y la celebración de la Eucaristía, la noche del sábado 14 se realizó un “lucernario”, un momento de oración al final del día que combina cantos, peticiones, lectura del Evangelio, y oración ante al Santísimo Sacramento, para encomendar los frutos de los Ejercicios Espirituales de los participantes.
Junto con los frutos que cada joven pide en su oración, uno de los mayores frutos de los Ejercicios fue reconocer la riqueza multicultural de los acompañantes, quienes transmitieron su forma de encontrar a Dios, desde la experiencia de su propia realidad cultural, pues los acompañantes fueron religiosas y jesuitas en formación de diferentes provincias, como Brasil, Argentina, Chile, México y Zambia.


Damos gracias a Dios por el ánimo que encontramos en los jóvenes en este camino espiritual, y pedimos que más jóvenes sientan el deseo de tener un encuentro con Jesús, que se encarna en nuestro mundo y nuestra historia.