Jóvenes de Brasil fortalecen su camino de fe y discernimiento a través de los Ejercicios Espirituales

Con el apoyo del Fondo Pedro Claver de la CPAL, nueve jóvenes de distintas regiones de Brasil participaron en una experiencia de ocho días de oración, silencio y encuentro con Dios, inspirada en la espiritualidad ignaciana.

Del 21 al 28 de agosto de 2026, el Centro MAGIS Ignaciano de la Juventud (CIJ) realizó los Ejercicios Espirituales para Jóvenes (EEJ) en Vila Loyola, ubicada en Aquiraz, en el estado de Ceará, Brasil. La experiencia reunió a nueve jóvenes provenientes de distintas regiones del país, quienes compartieron un camino de oración, silencio y discernimiento para profundizar en su relación con Dios y reconocer su presencia en la vida cotidiana.

El retiro fue orientado por el P. Edson Tomé Pacheco, SJ, secretario para Juventudes y Vocaciones de la Provincia de los Jesuitas de Brasil y director del Centro MAGIS Anchietanum, con el acompañamiento de la Hna. Adriana Xavier da Silva, FI, de la Congregación de las Hijas de Jesús.

Durante los ocho días, los participantes recorrieron, de manera adaptada, el itinerario de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola. Desde el inicio, fueron invitados a disponerse al encuentro con Dios con apertura y generosidad, siguiendo la invitación ignaciana a vivir esta experiencia con «ánimo y liberalidad».

El entorno natural de Vila Loyola, cercano al litoral de Ceará, también favoreció la experiencia espiritual. Los espacios de silencio, la vegetación y la cercanía al mar ofrecieron condiciones propicias para la contemplación y el encuentro personal con Dios, ayudando a los participantes a descubrir su presencia en la naturaleza y en las pequeñas cosas de cada día.

Para Gustavo Lucas, estudiante de Filosofía que viajó desde Natal, los Ejercicios representaron una oportunidad para reencontrarse consigo mismo y renovar su relación con Dios.

«Participar en esta experiencia de los Ejercicios Espirituales fue muy importante para reencontrarme conmigo mismo y con el Padre que me ama y me llama en todo momento. Redescubrir esto fue una de las cosas más importantes que me sucedieron durante estos ocho días. Saber que Él me ama y me invita a permanecer a su lado me ayudó a encontrar el rumbo y el sentido de mi vida cuando me sentía perdido», compartió.

Fernanda Campos, trabajadora social procedente de Abaetetuba, en el estado de Pará, también destacó los desafíos y aprendizajes que marcaron su experiencia.

«Para mí fue una experiencia muy desafiante. Llegué con mucho miedo de no lograr hacer oración, de no permitirme abrirme a Dios, pero, poco a poco, al contemplar la vida de Jesús, fue una experiencia que me enriqueció», expresó.

Uno de los momentos más significativos para Fernanda fue la contemplación de la Anunciación, cuando el ángel Gabriel invita a María a no tener miedo. Esta experiencia le permitió reconocer cómo la confianza y la apertura pueden dar lugar a la acción de Dios en la propia historia.

La realización de los Ejercicios Espirituales contó con el apoyo del Fondo Pedro Claver de la Conferencia de Provinciales Jesuitas de América Latina y el Caribe (CPAL), que promueve iniciativas orientadas a fortalecer la misión de la Compañía de Jesús en la región.

El aporte del Fondo, junto con la contribución del Centro MAGIS Ignaciano de la Juventud, permitió cubrir parte de los costos de la actividad y reducir significativamente el monto asumido por los participantes, favoreciendo así el acceso de más jóvenes a esta experiencia.

Este acompañamiento contribuye a generar oportunidades para que las juventudes profundicen en su fe, fortalezcan su capacidad de discernimiento y encuentren, desde la espiritualidad ignaciana, herramientas para orientar sus decisiones y proyectos de vida.

Al concluir el retiro, los nueve participantes regresaron a sus lugares de origen llevando consigo los frutos de una experiencia marcada por la interioridad, la contemplación de la vida de Jesús y el encuentro personal con Dios.

Los Ejercicios Espirituales les recordaron que este encuentro no termina al finalizar el retiro, sino que continúa en las decisiones, las relaciones y los desafíos de la vida cotidiana.

Fernanda resumió así uno de los principales frutos de su experiencia:

«Él está conmigo y me ama, nos ama a cada uno de nosotros, y solo quiere que nos permitamos sentirnos amados. Me voy con ese sentimiento de sentirme cada vez más amada por Dios».

La experiencia vivida en Vila Loyola deja una invitación a seguir reconociendo el amor de Dios que acompaña, sostiene y llama a cada joven a vivir su fe con mayor profundidad.

Desde la CPAL, a través del Fondo Pedro Claver, se continúa apoyando iniciativas que acercan la espiritualidad ignaciana a las juventudes y favorecen experiencias de encuentro, discernimiento y crecimiento personal, para que puedan descubrir y responder con libertad y esperanza a los llamados de Dios en sus vidas.

Fondos Claver y Fabro

Con información de Ryan Antonino | Centro MAGIS Ignaciano de la Juventud

Compartir