6 octubre, 2026

RSAI nos comparte un artículo elaborado de manera colectiva por la Comunidad Jesuita de Samachique, ubicada en la Sierra Tarahumara, en el estado de Chihuahua, México. Esta comunidad acompaña al pueblo rarámuri y contribuye al fortalecimiento de su cultura.
Los días 28 y 29 de septiembre en Guaguachique, corazón de la Sierra Tarahumara, se celebró la Fiesta de San Miguel Arcángel, fiesta patronal de la parroquia que lleva su nombre. Esta edición fue especial debido a que la organización volvió a estar en manos de la comunidad, después de que el año pasado un partido político se había apropiado de la responsabilidad. Además, este año se pudo reunir a todos los siríames (gobernadores indígenas) y rarámuris con cargos tradicionales de los distintos pueblos que conforman la parroquia, lo que fortaleció la unión entre ellos.
La reunión de gobernadores del 28 de septiembre inició con palabras de bienvenida de parte de la hermana Silvina Salmerón, rarámuri y misionera religiosa, seguida de la presentación de los asistentes provenientes de las comunidades de Samachique, Corareachi, Guagüeybo, Sapareachi, Sawé, Pamachi, Huisuchi, Cieneguita y Guaguachique. Asimismo, estuvieron presentes Mauricio González S.J., maestrillo que coordina los Centros Culturales, el prenovicio Alejandro Gallardo y Sergio Cajero, voluntario laico.


Tras recordar la tradición oral de la comunidad rarámuri, la hna. Silvina quiso compartir el relato de Jesucristo y El Diablo en la cosmovisión rarámuri. Con la ayuda de dicho relato invitó a los asistentes a compartir sobre la situación de sus comunidades. De manera breve e introductoria ella señaló algunas problemáticas que afectan a distintas comunidades. Para animar a los asistentes a participar, Silvina recordó que todas somos personas valiosas, que no hace falta saber mucho para cuidar la comunidad, sino tener conciencia de mente y corazón.
Guiados por las y los maestros de los Centros Culturales se discutieron en grupos las problemáticas que afectan a las distintas comunidades. Se destacaron principalmente: el desorden en las fiestas por el alcohol, la división causada por otras iglesias cristianas, la contaminación ambiental, la deforestación, la migración hacia las ciudades, el olvido de la siembra de maíz y el impacto negativo del turismo con jeeps y razers. También se destacó la importancia de respetar el jíkuri, planta sagrada, el reto de la salud sobre todo en la niñez y el suicidio entre las jóvenes.
Hacia el final de la reunión, el P. Alejandro Cancino S.J., Superior de la Misión de Tarahumara, motivó a las comunidades a aprovechar el trueque de maíz, frijol y papa impulsado por la parroquia, así como la atención médica y la acogida a la comunidad rarámuri que ofrece la Clínica de Santa Teresita en Creel. También hizo énfasis en cuidar a la niñez y combinar medicina tradicional con la atención clínica al enfrentar problemas de salud.
Más tarde comenzó la fiesta de los siríames en la organización y preparación de la carne. Luego, con incienso, agua bendita y rezos se dio paso a las danzas tradicionales iniciadas por un grupo de matachines y pascoleros. Niñas, niños y adolescentes de los Centros Culturales también realizaron danzas de pascol y matachín que evocaron la cultura de la Baja y la Alta Tarahumara.

A medianoche, se celebró la Misa Solemne de la Vigilia, presidida por el P. Guillermo Medina S.J., párroco de la comunidad, quien invitó a la comunidad a estar preparados y unidos ante las diversas dificultades internas y externas que dividen a la comunidad. La liturgia estuvo acompañada de música y danzas tradicionales guiados por Silvina y músicos locales. Posteriormente se realizó un nawésare, ceremonia conjunta en donde los siríames presentes dieron consejo. Ellos destacaron el valor de la fiesta, la unión, la buena convivencia, el respeto y la importancia de evitar las peleas.
Posteriormente, de manera muy fraterna, se continuaron las piezas de matachín y pascol conformadas por personas de las distintas comunidades tanto en los músicos, como en los danzantes. Todo siguió hasta alrededor de la media mañana del día 29 de septiembre, momento en que se efectuó un rezo y ceremonia de curación a cargo de las autoridades y rezanderos, seguida por la entrega simbólica de las piernas de vaca a los gobernadores de Pamachi y Guagueybo. Con este acto se reafirmó el compromiso de organizar la fiesta en conjunto en los años futuros.
Finalmente, y como fruto principal, los gobernadores de los diversos pueblos llegaron a acuerdos para la organización comunitaria de la fiesta el próximo año. Además, los asistentes compartieron tesgüino y tónari, tradiciones que cerraron esta importante celebración de unión, cultura y fe en la fiesta patronal de la Parroquia de San Miguel de Guaguachique del 2026.