24 septiembre, 2026

La Provincia de Colombia, a través de la Casa Manresa, abrió sus puertas con una hospitalidad y generosidad que agradecemos profundamente para acoger el Encuentro de Delegados de Vocaciones y Maestros de Novicios de América Latina y el Caribe. Hasta Bogotá llegaron los 12 delegados vocacionales de la región, junto a los maestros de los noviciados de Ecuador, República Dominicana, Brasil y Uruguay. Entre ellos, destacó la primera participación del P. Diego Giraldo, SJ, recién nombrado maestro del noviciado interprovincial en Quito.
El trabajo de las jornadas comenzó respetando los ritmos de cada misión. Durante dos días, los maestros de novicios desahogaron su propia agenda, mientras que los delegados de vocaciones abordaron los frentes de la promoción vocacional. La premisa que guio la conversación fue directa: la cultura vocacional no es tarea exclusiva de una oficina de vocaciones y menos de un solo jesuita, sino que exige la implicación de todo el cuerpo apostólico de la Compañía de Jesús. Los delegados compartieron los planes y programas de promoción vocacional de sus provincias y analizaron con realismo la era digital, reconociendo sus posibilidades, pero también identificando sus trampas y desafíos. El espíritu de cuerpo fue evidente desde el primer momento entre quienes sostienen esta misión.


Para iluminar el trabajo desde otras disciplinas, ambos grupos compartieron un taller con la psicoanalista Sofía Uribe. Este acercamiento ofreció referentes desde la ciencia para comprender la complejidad de los procesos humanos e iluminar el discernimiento ante los desafíos de nuestro tiempo.


Cuando maestros y delegados unieron sus agendas, el diálogo apuntó a los cimientos: la admisión y los programas de acompañamiento para candidatos y prenovicios. Un día completo se dedicó a responder a la encomienda de la Conferencia de Provinciales: revisar y actualizar los criterios de admisión. La conclusión del grupo fue clara. Si bien los criterios existen y son precisos, su aplicación demanda un discernimiento profundo, dialogado y artesanal para cada caso. No se trata en absoluto de «relajar» las exigencias, sino de ejercer una responsabilidad auténtica con cada hombre que desea ser jesuita y con la propia Compañía de Jesús.


De este análisis surgió una provocación necesaria. Así como exigimos criterios de admisión, la Compañía de Jesús debe plantearse unos «criterios de recepción». Necesitamos fortalecer la conciencia institucional sobre la importancia de dar un testimonio coherente y acompañar a quienes se van incorporando al cuerpo. Al abordar la etapa del prenoviciado, los participantes reconocieron las tensiones y llamadas que exige este periodo, especialmente ante el desafío que supone la realidad interprovincial de nuestros noviciados.
Más allá de los salones de trabajo, el encuentro se nutrió de la convivencia. Guiados por los equipos de vocaciones y juventudes de la Provincia de Colombia, el grupo recorrió la «Manzana Jesuítica» y otros lugares emblemáticos de Bogotá, un paseo que fortaleció los vínculos y la fraternidad.

El encuentro terminó con tareas específicas sobre la mesa y con la alegría de saberse compañeros de ruta. Fue un espacio necesario para integrar a los nuevos delegados de vocaciones y compartir saberes. Por encima de todo, nos permite regresar a nuestros territorios renovados en una certeza fundamental: es el Señor quien sigue llamando, y a nosotros nos corresponde la labor irrenunciable de acompañar y cuidar esos llamados.
P. Hernán Quezada, S.J.
Delegado de Formación, Juventudes y Vocaciones de la CPAL