22 abril, 2026
Tras el encuentro de la Provincia de España —donde jesuitas y laicos conmemoraron el 50.º aniversario del Decreto 4 de la Congregación General 32—, se publicó una carta dirigida al Padre Pedro Arrupe, S.J. En ella se reconoce su legado con gratitud, destacando su aporte fundamental a la Compañía de Jesús y los retos que su testimonio plantea hoy para quienes ven en él una fuente de inspiración.
La idea matriz del texto es la unión orgánica entre el servicio de la fe y la promoción de la justicia, por lo cual la carta reconoce que el Decreto 4 fue posible gracias al aliento e iniciativas previas de Arrupe. Sin embargo, el texto no ignora las dificultades de mantener esta postura radical en el mundo actual; en este sentido, se recuerda que trabajar por la justicia conlleva incomprensiones, conflictos y, en casos extremos, la entrega de la vida, tal como ocurrió con mártires de la Compañía de Jesús. Finalmente, el documento concluye que Arrupe ha dado a las nuevas generaciones «razones para vivir y para esperar», comprometiéndose los firmantes a hacer fecundo su legado.