El programa virtual y presencial, organizado por la CPAL, invita a detenerse para mirar hacia atrás y hacia adentro, descubrir cómo Dios ha estado obrando en nuestras vidas y comunidades y, desde ahí, reavivar el deseo de seguir colaborando con su misión desde el discernimiento, la disponibilidad y el envío.

Ofrecer un espacio para la relectura de la propia vocación y misión en el seguimiento de Jesucristo, según la inspiración de San Ignacio de Loyola. Asimismo, se busca que el legado de San Ignacio inspire el fomento de la sinodalidad en la Iglesia de América Latina y el Caribe.
Fase online previa: 29 de abril, y 6 de mayo. Fase presencial: 14 de mayo al 13 de junio en el Centro de Espiritualidad Santos Mártires
Jesuitas, laicos y laicas, religiosos y religiosas, y sacerdotes diocesanos afines a la espiritualidad ignaciana, preferentemente mayores de 45 años y con al menos tres años de experiencia en el mundo ignaciano.
El programa está diseñado como un curso-experiencia integral que combina la formación teológica e ignaciana con una vivencia profunda de la espiritualidad y la misión, en clave de Sinodalidad y discernimiento. Más que un espacio académico, es un proceso de inmersión que articula el saber, el sentir y el actuar a través de seis momentos:
Este momento se justifica porque toda relectura vocacional necesita marcos conceptuales que la iluminen y eviten que quede en pura emotividad. La memoria personal requiere ser leída con criterios teológicos e históricos, no solo narrada. Las clases expositivas, a cargo de profesores y facilitadores con experiencia en espiritualidad ignaciana y procesos eclesiales de la región, ofrecen ese andamiaje para que la experiencia posterior tenga a qué asirse.
El discernimiento no ocurre en la exposición pasiva de una clase, sino en el tiempo detenido y personal donde cada quien deja resonar lo escuchado. Este momento traduce la formación teológica en experiencia interior: cada participante interioriza a su propio ritmo y prepara, desde dentro, lo que luego compartirá en la conversación espiritual vespertina.
Así como la Compañía discierne comunitariamente su respuesta a cada contexto histórico, el grupo pequeño practica ese mismo discernimiento a escala personal. «Hablar de lo que más nos mueve por dentro» hace visible, entre pares, la acción del Espíritu, y convierte la relectura individual en un ejercicio real de escucha y sinodalidad.
La vocación ignaciana no es solo relectura privada sino historia contada y recibida por otros. Narrar la propia historia vocacional —búsquedas, consolaciones, desolaciones— ante la comunidad fortalece el sentido de cuerpo apostólico más allá de la experiencia individual.
Este momento es el corazón del programa se ofrecerá la experiencia de ocho días de Ejercicios Espirituales ignacianos. Este tiempo de silencio, oración personal, acompañamiento espiritual y discernimiento será clave para releer la propia vida a la luz del Evangelio y renovar la disponibilidad al servicio del Reino. Al mismo tiempo, se irán dando claves mistagógicas, es decir, del modo y orden pedagógico de los Ejercicios de acuerdo con cada etapa de los mismos.
La peregrinación a los lugares de martirio traslada del aula al territorio la memoria de reconciliación que la Compañía ha construido en América Latina. No es turismo religioso ni dato histórico aislado, sino contemplación orante ante los mismos lugares donde esa espiritualidad encarnada se hizo carne y entrega concreta.
Todo el proceso busca sostener una dinámica equilibrada entre el pensar (formación), el sentir (experiencia espiritual) y el actuar (compromiso misionero y eclesial), al modo ignaciano.


USD 2400 (Programa + Estadía). El pago se gestiona a la llegada. No incluye boletos de traslado aéreo. Consultar tarifa de descuentos.

Boletín mensual de la Conferencia de Provinciales Jesuitas en América Latina y el Caribe - CPAL