El 12 de febrero de 2019, el Papa Francisco recibió en su audiencia al Cardenal Angelo Becciu, Prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos. Durante la audiencia, el Sumo Pontífice autorizó a dicha Congregación promulgar los Decretos relativos a dos milagros, un martirio y 5 virtudes heroicas, gracias a lo cual un jesuita ecuatoriano será proclamado beato y otro jesuita español es reconocido como Venerable.

P. Emilio Moscoso SJ: nuevo beato mártir

El Papa ha reconocido el martirio “in odium fidei” del Siervo de Dios Emilio Moscoso Cárdenas, sacerdote jesuita nacido en Cuenca, Ecuador, el 21 de abril de 1846, y asesinado en Riobamba el 4 de mayo de 1897, durante la pugna entre conservadores y liberales. Con este decreto, el P. Moscoso será proclamado beato de la Iglesia.

Emilio Moscoso nació en el seno de una familia católica. A la edad de 18 años, tras haber iniciado su carrera de leyes en la universidad, pidió ingresar al Noviciado jesuita de Cuenca. Completado el bienio, continuó sus estudios en el Colegio Seminario San Luis, distinguiéndose como buen filósofo, campo en el que ejerció su magisterio eficientemente. Desde el año 1892 y por espacio de unos cuatro años, fue destinado al Colegio San Felipe. Dentro de la Compañía de Jesús, se sentía llamado a la docencia y trato directo con los estudiantes. De carácter sencillo y bondadoso, rehuía los cargos de gobierno.

En 1895, en Ecuador triunfa la Revolución Liberal. Con apoyo de mercenarios militares centroamericanos, el General Alfaro, y algunos soldados reclutados de la costa, emprende la campaña del centro del Ecuador hasta apoderarse de la capital de la República. Mientras tanto, en Riobamba se aglutinaban pequeños grupos de resistencia y los liberales empiezan de pronto a sospechar y perseguir al Obispo de Riobamba, Mons. Arsenio Andrade, al alto clero de la diócesis y a los jesuitas, acusados de ser promotores de la resistencia conservadora.

La madrugada del 4 de mayo, los de la resistencia hicieron un agujero y entraron al colegio para atacar al cuartel contiguo por el lado sureste. Los del cuartel, al sentirse atacados, creen que el ataque provenía del colegio y se lanzan al asalto. Las tropas liberales destruyen las puertas de la iglesia, la profanan, arremeten contra el sagrario, lo rompen, desparraman las formas consagradas y empieza la vorágine sacrílega desde las 4 am hasta las 8 am.

La comunidad jesuita no se había percatado de la invasión. Los invasores se acercan a la comunidad jesuita, la maltratan con insultos y vejámenes. Van donde está el P. Moscoso, a quien le encuentran orando en su habitación, y a quemarropa le dan dos disparos, que le matan instantáneamente. Una vez cometido el asesinato, quisieron cubrir el hecho poniéndole en las manos un fusil para decir que había caído en combate. Un siglo después del crimen y del sacrilegio de la Capilla de San Felipe Neri, la Academia Nacional de Historia Eclesiástica promueve la causa de beatificación de Moscoso.

P. Manuel García Nieto SJ: se aprueban virtudes heroicas

El Santo Padre también ha reconocido las virtudes heroicas del Siervo de Dios Manuel García Nieto, declarándolo así Venerable.

Nació en Macotera (España) el 5 de abril de 1894. A los 14 años ingresó en el Seminario de Salamanca. Cantó Misa el año 20 y ejerció como coadjutor y párroco durante seis años. Destacó desde el comienzo por un amor a la Eucaristía sin límites, unido a ello, celo inmenso por la salvación de las almas, y amor total a los pobres.

Para entregarse del todo a Dios se hizo jesuita. Poco después del noviciado fue destinado como padre espiritual al seminario – universidad pontificia de Comillas, en Cantabria. Imbuyó a los estudiantes gran amor a la oración, a la Eucaristía, a los pobres. “Por nada del mundo cambiaría media hora de Sagrario”, decía.

Fue muy duro y penitente consigo mismo, y acogedor con los demás. Amor inmenso a Jesús crucificado. Le llamaban el padre de los pobres. En vida ya se le consideraba santo. Murió en Comillas el 13 de abril de 1974 y fue enterrado en Salamanca en la Parroquia de San José de los jesuitas.

 

Fuente: Jesuitas del Perú