La Campaña Mundial por la Educación (CME) tiene como objetivo este año 2022: "Protejamos la Educación en Emergencias ¡Ya!", a la cual se une la Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación (CLADE).

 

El 1 de marzo la Campaña Mundial por la Educación (CME) lanzó su nueva campaña "Protejamos la Educación en Emergencias ¡Ya!", cuyo principal objetivo es situar la educación en situaciones de emergencia en el centro de la agenda educativa mundial, así como contribuir a que se escuche la voz de las personas cuyo derecho fundamental a la educación se ve afectado por crisis y emergencias. Todos los actores implicados, y en particular los Estados, deben adoptar medidas concretas y eficaces para garantizar una educación y un aprendizaje permanente que sean transformadores, inclusivos y de calidad para todas las personas en situaciones de emergencia. "Protejamos la Educación en Emergencias ¡Ya!" hace diez recomendaciones muy concretas que los Estados deberían aplicar para garantizar el derecho a la educación para todas las personas en situaciones de emergencia. Una de ellas es la inversión ya que, a pesar de la grave situación a la que se enfrentan millones de personas, la educación sigue siendo uno de los ámbitos de la ayuda humanitaria con menos financiación, y tan sólo recibe el 2,4% de la financiación humanitaria mundial. La educación en situaciones de emergencia necesita urgentemente una financiación adecuada, sostenible y previsible, para lo cual los países donantes deben asignar al menos un 10% de la financiación humanitaria a la educación; uno de los posibles mecanismos para reforzar la inversión necesaria es ofrecer un apoyo significativo al fondo Education Cannot Wait (ECW), en el marco de su proceso de reposición.

No se trata sólo de dinero. En primer lugar, es necesario proteger la educación de ataques, y los Estados deben adherirse y cumplir con la Declaración sobre Escuelas Seguras adoptada en 2015. En segundo lugar, todos los y las estudiantes deben disfrutar de entornos de aprendizaje seguros y accesibles, sin discriminación alguna. Asimismo, los Estados deben elaborar y ejecutar planes y presupuestos nacionales de educación que tengan en cuenta las crisis, así como promover la inclusión equitativa y sostenible de las personas refugiadas, solicitantes de asilo, repatriadas, apátridas y desplazadas internas en los sistemas educativos nacionales. Por otro lado, debe garantizarse la igualdad de oportunidades de niñas, mujeres y personas con discapacidad en el acceso a una educación de calidad en situaciones de emergencia, de manera que puedan ejercer su derecho a la educación en este tipo de contextos. Además, el personal docente debe estar protegido, y adecuadamente formado y remunerado, y los Estados tienen que promover una educación de carácter verdaderamente transformador que pueda sentar las bases para la paz.

Por último, aunque no menos importante, es imprescindible escuchar a las personas afectadas por las emergencias. Los actores locales -organizaciones de la sociedad civil, comunidades, familias, profesores- son los primeros en dar respuesta a las crisis y emergencias. Sus experiencias, perspectivas e historias son de vital importancia, y es fundamental que los planes y políticas educativos las tengan siempre en cuenta. 

Juntos podemos lograr que las cosas cambien. Contamos con su apoyo. Únase a nosotros para proteger la educación en situaciones de emergencia ¡ya!

Llamado a la Acción: PROTEJAMOS LA EDUCACIÓN EN EMERGENCIAS ¡YA! (versión corta)

Llamado a la Acción: PROTEJAMOS LA EDUCACIÓN EN EMERGENCIAS ¡YA! (versión larga)

 

Información de campaignforeducation.org