Compartimos un reporte de nuestra compañera Yolanda González Cerdeira del área de investigación y Derechos Humanos de ERIC-Radio Progreso, quien nos relata la situación actual de Honduras luego del paso del hucarán Eta.
Les escribo unas líneas nomás para agradecerles por la cercanía y solidaridad que han tenido, y que ya ha comenzado a dar frutos concretos, además del fruto personal que nos deja siempre. El martes recibimos la donación de CPAL, y estamos comenzando a recibir pequeñas donaciones individuales, gracias a la divulgación que se está haciendo, y en la que instancias como RJM LAC ha apoyado desde el primer día. El importe de la CPAL vino en un momento super oportuno, porque nos ha permitido, junto con otros aportes del ERIC, planificar para esta misma semana un lote grande de distribución de canastas para que 700 familias puedan tener lo mínimo para cinco días. Les cuento brevemente como seguimos por aquí:
Estos días hemos seguido imbuidos en el huracán. Ya hace días que se fue, pero el impacto sigue siendo dramático en el Valle de Sula y otras zonas del norte de Honduras, así como dramático es el abandono del Estado. Las cifras, siempre inciertas, continúan aumentando. Sigue habiendo comunidades incomunicadas, para las que se necesitan lanchas para rescatar a las familias o llevar víveres y agua. Según cifras de la OCHA (Oficina de Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios, se han registrado más de 68 comunidades incomunicadas con unas 96.000 personas incomunicadas. Sigue habiendo albergues en escuelas, iglesias, centros comunitarios, e incluso en muchas casas de personas que han abierto sus puertas, y han cedido espacios para familias damnificadas. Hasta ahora, según OCHA más de 38,000 personas están en al menos 348 albergues en el país, los cuales se enfrentan a necesidades urgentes y crecientes riesgos de salud. En otras comunidades y barrios el agua ha empezado a bajar y las familias han comenzado a regresar a sus hogares, donde se encuentran con escenarios tristes: la pérdida de las pertenencias, el lodo por todos los lados en las casas y calles, sin agua, con olores que comienzan a ser insoportables, la pérdida de los cultivos... Habría muchos ejemplos para explicar el papel de las instituciones públicas, pero les compartimos el que acabo de ver en este momento: funcionarios de la municipalidad de El Progreso anuncian en sus redes sociales a bombo y platillo que la municipalidad “dona” combustible para que las lanchas puedan ir a rescatar gente de las comunidades. La mayoría de esas lanchas vienen de las comunidades garífunas de Tela, que solidariamente han venido a apoyar. Todo el papel de las autoridades locales es “donar” para apoyar a los ciudadanos solidarios.
Aquí en El Progreso seguimos con la labor de cobertura y seguimiento comunicativo al desastre, haciendo también auditoría social sobre la responsabilidad del Estado, lo cual no siempre es bien recibido por las autoridades. Sin ir más lejos, ayer le negaron la entrada a un periodista al Centro de Operaciones de Emergencia de la municipalidad “por órdenes expresas de no dejar pasar a nadie de Radio Progreso”. También toca levantar la mirada y aportar el análisis, responder a preguntas sobre el impacto que tendrá este desastre en la economía hondureña, teniendo en cuenta que el Valle de Sula produce el 60% de la riqueza del país, o por qué después de 22 un huracán causa igual o más impacto que el Mitch. A nivel local, seguimos apostando por el trabajo a través de la Red de Emergencias y Solidaridad (REDES), junto con Fe y Alegría, la parroquia San Ignacio, otras organizaciones hermanas y aliadas. En estos días se hizo un diagnóstico rápido de necesidades en 32 albergues, casas albergues o asentamientos, en donde se ubican 2,404 personas, de ellos 679 son niños y niñas y 97 bebés. Se proveyó en estos albergues de varias canastas humanitarias formadas con las donaciones que se habían logrado en el centro de acopio: 230 raciones familiares de comida para 3 días, 39 kit/enseres de productos de higiene, 320 bolsas de ropa, 20 colchonetas, 25 cobijas y 20 colchonetas, 69 paquetes de bolsas de agua, 7 kits de medicamentos y 36 kits de bio seguridad. Mientras, un equipo de 18 voluntarios trabaja para preparar canastas básicas con víveres, kit de higiene y de limpieza para distribuir a 700 familias (3,500 personas) durante esta semana, que incluye personas en los albergues, aquellas que están incomunicadas por tierra y a las que se le lleva los víveres en lanchas y personas que han regresado a su comunidad en condición de mucha vulnerabilidad. Al mismo tiempo, un equipo está trabajando para la construcción de la Evaluación de Daños y Necesidades en las comunidades afectadas que se han priorizado.
En medio de todo, sigue brillando la solidaridad de las personas, sobre todo de las más pobres. Vendedoras ambulantes de baleadas que cocinan para quienes duermen en la calle. Pescadores garífunas que llegan al Valle de Sula a ofrecer sus lanchas para el rescate por los ríos y llevar víveres. Jóvenes voluntarios para los centros de acopio. Familias humildes que dejan libre uno de los dos cuartos para dar cobijo a otra familia. Por algo el lema más escuchado en estos días en el país es “Solo el pueblo salva al pueblo”.
Yolanda González Cerdeira
Área de investigación-Derechos Humanos
ERIC-Radio Progreso
Honduras