En la presentación de la Jornada Mundial de las Misiones, el monseñor Protase Rugambwa recordó que el mensaje del Papa Francisco se refiere "a cómo la misión desafía a cada uno de nosotros, personalmente". Aquí un resumen su participación:

 

Este domingo 18 de octubre se celebró la 94° Jornada Mundial de las Misiones con el lema "Aquí estoy, ¡envíame!"

En días pasados ante la presentación en el Vaticano, intervinieron como ponentes el Mons. Protase Rugambwa, secretario de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos; Mons. Giampietro Dal Toso, presidente de las Obras Misionales Pontificias; el padre Tadeusz J. Nowak OMI, secretario general de la Obra Pontificia de Propagación de la Fe (POPF). También estuvieron presentes en la sala para contar su experiencia de vida en la misión: la hermana Ana Cambongo António (Angola), el padre Vignandas Gangula (India) y Marco Gibelli y Lucia Truttero (Italia).

En la presentación, monseñor Rugambwa recordó que el mensaje del Papa Francisco para la esta jornada refiere “a cómo la misión desafía a cada uno de nosotros, personalmente, en nuestra vocación y en nuestra pertenencia a la Iglesia en el mundo de hoy”.

Al referirse a la situación actual causada por el Covid-19, el prelado citó al Santo Padre para subrayar que “en este contexto, la llamada a la misión, la invitación a salir de nosotros mismos por amor de Dios y del prójimo se presenta como una oportunidad para compartir, servir e interceder”.

En esta línea, el secretario de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos dijo que “cada uno de nosotros está invitado a llevar el amor de Dios a todos y sobre todo a los más necesitados” y agregó que “esto significa cumplir la voluntad de Dios y actuar según el plan divino de salvación”. Por ello, monseñor Rugambwa invitó a “escuchar la voz del Espíritu Santo y dejarse guiar de esta fuerza segura y capaz” porque “todos nosotros bautizados hemos recibido como don la fuerza del Espíritu Santo con el bautismo y, por lo tanto, estamos llamados a ser protagonistas de esta misión y a responder con firmeza a Dios: Aquí estoy, mándame”. Además, el secretario de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos indicó que “la misión toca y transforma todos los sectores y ámbitos de la vida para salvar la humanidad y la creación: familias, trabajos, fábricas, escuelas, política, medio ambiente” por lo que estamos invitados a “responder al llamado de Dios, de manera libre y consciente y estar disponible para que el Señor nos envíe”.

Por su parte, Mons. Dal Toso recordó que la colecta del pasado domingo fue a favor de las OMP y se refirió al fondo instituido a nombre del Santo Padre para ayudar a las Iglesias locales en este periodo de pandemia. El referente de la OMP detalló que “hasta ahora han sido aprobados y financiados 250 proyectos por un total de 1.299.700 dólares (473.410 euros)” y advirtió que “muchos de los subsidios han sido a favor de las diócesis para la supervivencia de los sacerdotes y el pago de los costos actuales, pero también de las comunidades religiosas o escuelas católicas, así como para las familias particularmente probadas”.

En este sentido, el presidente de las Obras Misionales Pontificias destacó que entre los proyectos de asistencia se encontró: la ayuda a un convento de religiosas de clausura en Marruecos, el apoyo a las familias cristianas en Bangladesh y la ayuda a diversas emisoras de radio y televisión de África para la transmisión de la catequesis y las celebraciones litúrgicas. “Estos son ejemplos muy sencillos, que sin embargo permiten comprender cómo nuestro trabajo está a favor de muchas pequeñas realidades ocultas, que a menudo escapan a los grandes flujos de ayuda. Todo esto hace que nuestra presencia sea aún más necesaria", concluyó monseñor Dal Toso.

 

Fuente: Religión Digital