Presentamos la primera parte del artículo “Una Propuesta Espiritual Desde el Caribe” escrito por el P. David Pantaleón, Sj, Superior de la Sección Cuba, que podrán encontrar en el Boletín InfoSCuba- Julio 2020, que está dedicado especialmente a los 50 años de sacerdocio del P. Benjamín González Buelta

UNA PROPUESTA ESPIRITUAL DESDE EL CARIBE (I)

Primera parte (1987-1999)

El padre Benjamín es español de nacimiento, pero desde su entrada a la Compañía de Jesús se sembró en tierras caribeñas cuando ingresó al noviciado de La Habana en 1958. Concluida su formación, dedicó largos años de su vida al trabajo pastoral en República Dominicana y a la formación de los estudiantes jesuitas.

Una segunda etapa de su vida apostólica la acaba de finalizar en Cuba y, desde este año 2020, está de nuevo en RD. Su vida como jesuita está marcada por una reflexión espiritual desde el Caribe, compartida ampliamente en sus diversos escritos. En este trabajo quiero presentar mi lectura personal de sus primeros siete libros a partir del contexto y las preguntas mordientes que los originaron. Esta primera entrega recoge los años que van desde 1987 hasta 1999.

Los libros del padre Benjamín nacen de una experiencia fuerte de Dios vivida inicialmente en el proyecto comunitario de Guachupita, un barrio marginado de la República Dominicana. En todos ellos existe el afán de ayudar a compartir una espiritualidad desde esta historia concreta que vivimos. Entre las páginas de esos libros hay muchos rostros que encarnaron antes, con su compromiso, cada palabra, que se encontraron con Dios en medio de los pobres de la tierra dominicana. Yo me atrevería a resumir este aporte de Benjamín identificando un itinerario de preguntas vitales que le dieron origen.

Son preguntas desgarradoras que nos han estremecido a los creyentes durante esos años (1987- 1999). En su primer libro (“El Dios oprimido”, 1987) recoge una experiencia de 18 años de inserción vividos en el barrio de Guachupita. La pregunta que estaba en el aire era cómo vivir los grandes valores de la Vida Religiosa desde la inserción. La misma pregunta denunciaba una dolorosa distancia histórica de los religiosos a la hora de compartir vida y proyectos con los más pobres.

A lo largo de este libro aparece la Vida Religiosa revitalizada desde este encuentro cotidiano con los pobres. Todo queda transformado: la liturgia, la catequesis, la oración, la vida comunitaria, los votos religiosos, el discernimiento, la lectura de la Biblia, precisamente porque se entra en el mismo contexto de relación con los oprimidos que está en el origen de cada una de esas tradiciones. El rostro de Dios aparece con fuerza en el rostro de los sencillos. Es el rostro escandaloso de un “Dios oprimido”.

En su segundo libro (“Bajar al encuentro de Dios”. 1988) se trata de responder a otra pregunta que quedaba pendiente: ¿cómo encontrarnos con Dios en los pobres? La pregunta no es banal porque habíamos aprendido a encontrarnos con Dios con unas herramientas que ya no nos servían para leer su presencia en medio de los pobres. La palabra clave es “bajar”, como lo vivió San Pablo y el mismo Jesús: bajar para encontrarnos con Dios. Una nueva vía espiritual descendente. Un cambio de dirección que implica un nuevo estilo de formación y una nueva lectura de toda la realidad.

El tercer libro (“La transparencia del barro”, 1989), quizás el más conocido de todos, intenta responder a una nueva pregunta: ¿por dónde pasa hoy la huella de Dios? Benjamín nos ayuda a percibir el “ya” del Reino en la complejidad de las personas y situaciones, justamente cuando se oscurecían los nuevos caminos de la Iglesia en la llamada década perdida por los economistas. Una década que también había sido muy dura para la Iglesia con la desintegración de muchos proyectos y personas. Noche oscura que nos dispersaba. El mismo autor presenta el libro como una ayuda para la oración y lo sitúa en el género de los salmos bíblicos.

Estamos en el terreno de la sabiduría espiritual para seguir adelante “aunque es de noche”. Nos propone un camino de integración de realidades en conflicto: desde la profecía, integrar la experiencia de opresión y liberación, es decir, del interior de la realidad oprimida, abrirnos a la experiencia de liberación ya presente. Desde la creatividad propone integrar la tensión entre el camino y el horizonte; desde la aceptación de que somos limitados, dejarnos encontrar por la gracia; desde la libertad, integrar adoración y servicio.

En su cuarto libro (“Más allá de las utopías”, 1992) el centro de la reflexión está ahora en la crisis de horizontes que nos estremeció a todos cuando cayeron las grandes utopías sociales. La noche oscura llenaba ahora de sombras el futuro. Y ahora, ¿hacia dónde podemos caminar como persona y como pueblo? ¿con qué proyectos podemos soñar y luchar?

Benjamín nos propone acercarnos a los signos y parábolas de Jesús, y sobre todo a su persona, como “parábola de Dios” para que esto nos ayude a percibir hoy, en nuestras situaciones difíciles, signos parecidos a los suyos. La invitación es a formular en el lenguaje simbólico de comparaciones y parábolas la vida sorprendente del Reino que crece en medio de nosotros. En lo más profundo de la realidad presente está Jesús, la fuente inagotable e invencible de los verdaderos proyectos que nos salvan.

 

El Boletín InfoSCuba es un resumen del trabajo realizado por Jesuitas y Colaboradores en las Obras de la Compañía en Cuba.

Ingresa aquí para descargar la edición de julio.