El 10 de julio de 2020, el Santo Padre Francisco ha autorizado a la Congregación de las Causas de los Santos a promulgar el decreto que reconoce las virtudes heroicas del sacerdote jesuita Eusebio Francesco Chini (Kino).

El padre Kino había nacido en Segno, cerca de la ciudad de Trento, a cuyo colegio de jesuitas le enviaron sus padres para que estudiase. Tras recuperarse de una grave enfermedad, ingresó en la Compañía de Jesús. Concluida su formación fue destinado al Virreinato de la Nueva España. Una vez establecido en lo que hoy es México, se le encargó la evangelización de la península de la Baja California, que se resistía a los misioneros desde los lejanos tiempos de Hernán Cortés (1485-1547). A sus labores de explorador entre 1683 y 1685 se debe que descubriese que la Baja California no era una isla paralela a la costa del Pacífico, sino una lengua de territorio unida por el norte al continente.

Aunque hizo progresos apostólicos, sus superiores le ordenaron trasladarse en 1687 al sur de Arizona para llevar la luz de la fe a los indios pimas. Fue en esa región de la Pimería Alta y Sonora (hoy México) y de Arizona (hoy Estados Unidos) donde el padre Kino, como haría San Junípero Serra (1713-1784) en la California norteamericana años después, fundó un buen número de misiones y núcleos de población que aún existentes.

 

 

En ellas destacó como catequista y alfabetizador de los pimas, los sobas y los papagos, a quienes enseñó a agrupar el ganado en corrales y a almacenar sus cultivos, lo cual, entre otras cosas, facilitaba su defensa contra los apaches, que les atacaban con frecuencia. El padre Kino demostró también dotes de estratega para tejer alianzas entre sí que les hiciesen más fuertes contra el enemigo común. Asimismo, protegió a los nativos de ser contratados como trabajadores en las minas de plata, lo que les alejaba de sus poblados y costumbres.

 

Misión de San Xavier del Bac, cerca de Tucson (Arizona), fundada por el padre Kino.

 

 

A partir de 1691, el jesuita llevó a cabo unos cuarenta viajes de exploración, y en 1694 fue el primer europeo en llegar a la denominada Casa Grande, ruinas de una cultura ya entonces desaparecida y hoy monumento nacional. El mapa que él trazó de la zona de la Baja California, Sonora y Arizona siguió utilizándose durante más de un siglo.

El padre Kino dejó por escrito los recuerdos de esa vida aventurera en su libro Crónica de la Pimería Alta. Favores celestiales (1708). Murió el 15 de marzo de 1711 en el pueblo de Santa María Magdalena, en Sonora (México). Su fama de santidad continuó viva, no menos que la memoria de su obra como explorador y civilizador. Ha sido protagonista de emisiones filatélicas diversas en México, Estados Unidos y Ciudad del Vaticano, y una sociedad, la Kino Heritage Society, cultiva su memoria en Estados Unidos.

El padre Kino es uno de los cinco religiosos católicos que figuran en el National Statuary Hall del Capitolio de Washington, en representación del estado de Arizona, donde llevó a cabo lo sustancial de su labor, que no fue solamente religiosa, sino también social, introduciendo cultivos y ganadería y organizando a los indios pimas contra los ataques apaches, y científica, pues fue cartógrafo y cosmógrafo a la vez que explorador. Fundó una veintena de misiones a lo largo de su trabajo apostólico.

Con información del P. Pascual Cebollada, S.J.. y del https://tinyurl.com/yazdtqyf