Desde el día 21 de marzo cuando se decretó la cuarentena obligatoria por el Estado colombiano debido a la pandemia del COVID19, el equipo del SJPAM ha seguido las instrucciones del llamado de “Quédate en casa” aquí en Leticia, pues solo podemos salir una vez por semana cada uno según el “pico y cedula” determinado.

Entre otras cosas, el P. Valerio Sartor sj, participó de reuniones virtuales donde los puntos de la agenda fueron principalmente, analizar la situación de los pueblos indígenas frente a la pandemia del COVID19 y plantear las estrategias de acciones que podemos desarrollar frente a esta realidad. De manera global, podemos percibir que poco a poco los indígenas van entendiendo la gravedad de esta pandemia, la cual podría ser fatal si llega a las comunidades, porque “Quedarse en casa” para ellos significa “Quedarse en la comunidad”, debido a las dinámicas propias de las comunidades y por ello, la entrada del virus podría contagiar fácilmente a toda la comunidad, lo que sería fatal por la precariedad del sistema de salud local y Panamazónico. Por ello, consideramos que los indígenas se encuentran entre los pueblos más vulnerables frente al contagio del COVID19.

Frente a esta situación, desde el SJPAM consideramos que es fundamental fortalecer estrategias de comunicación e información sobre el COVID 19 y los cuidados de protección que las comunidades deben tener, y al mismo tiempo realizar acciones solidarias de compra y entrega de productos básicos como alimentación y material de higiene y protección. En diálogo virtual con FUCAI, vimos también la necesidad de incentivar a la iglesia local y nacional a pronunciarse y hacer acciones colectivas con otras entidades que vienen trabajando con las Comunidades, para así atender a los más olvidados y desprotegidos. A su vez, vimos importante hacer un seguimiento a las ayudas gubernamentales para asegurar que estén llegando a las personas más necesitadas.  

Por parte del SJPAM, hemos decidido compartir productos de alimentación y material de higiene y protección a cerca de 50 familias de las comunidades indígenas de Nazaret y Arara. Debido a la imposibilidad de ir a las comunidades, providenciamos los productos y se los entregamos a un líder o lideresa de las respectivas comunidades, quienes vienen hasta Leticia y se responsabilizan de repartir los productos entre las familias más necesitadas.