Que nosotros, que sólo estamos incómodos, recordemos a aquellos cuyas vidas están en juego

Que quienes no tenemos factores de riesgo recordemos siempre a los más vulnerables.

Que los que tenemos el lujo de trabajar desde casa recordemos a aquellos que deben elegir entre preservar su salud o salir a trabajar.

Que quienes tenemos la posibilidad de cuidar a nuestros hijos cuando cierran sus escuelas recordemos a aquellos que no tienen otras opciones para sus hijos.

Que los que tenemos que cancelar nuestros viajes recordemos a aquellos que no tienen a dónde ir.

Que quienes estamos perdiendo márgenes de nuestro dinero en el tumulto del mercado económico recordemos a aquellos que están por fuera de las márgenes del mercado.

Que los que nos quejamos de una cuarentena en casa recordemos a los que no tienen un hogar.

Que durante este tiempo, cuando no podemos abrazarnos físicamente, encontremos formas de ser el abrazo amoroso de Dios a nuestros vecinos.

Amén.

 Por: Christopher Holownia, S.J.