“Estoy pensando en ustedes, en los que vendrán. Estoy levantando escuelas y talleres para una nueva juventud; trazando caminos para pasos que no serán los míos; acumulando libros de arte, llenos de esperanza… alistando maestros que les miren como hijos, pues serán sus herederos” .Testamento del P. José María Vélaz, SJ. Fundador de Fe y Alegría.
Fe y Alegría cumple 65 años. Nace con el deseo de dignificar a los excluidos de la sociedad. Representa una respuesta contundente a una sociedad y un Estado que se había olvidado de ellos. Y es una apuesta por la libertad a partir de la educación, el patrimonio más grande y poderoso que pueden recibir los niños.
Cuenta la historia, que cuando el P. Vélaz y sus amigos buscaron un lugar donde instalar la primera escuela de Fe y Alegría, en la década del 60 en Venezuela, apareció la Familia Reyes. Abraham Reyes y su esposa llevaban ocho largos años levantando los muros de su hogar y el día que les hablaron de una escuela y de educación para los niños entregaron esas paredes y ese techo sin mayor ceremonia que su propia felicidad. No hubo acto de inauguración, tampoco cinta para ser cortada, ni placa conmemorativa.
Aunque nos cueste creerlo, es así como la historia nos regala sus más conmovedores y revolucionarios episodios. Cómo no hacer una comparación de esta pareja venezolana con la familia de Nazaret. Un carpintero y una humilde jovencita tendrían maravillosa responsabilidad de dar a luz y criar a Jesús, el Cristo. Aquél que terminaría colgado en un madero, depositaría en el corazón de sus discípulos la Buena Noticia de Dios; la promesa de un “Reino” fundado en la justicia, el amor y la solidaridad.
El gesto de la familia Reyes solo fue el principio, pues otras familias se fueron sumando a esta loable iniciativa. La voluntad por salir adelante, las ganas de vencer el “así nomás luego es” y ser dueños al menos de la propia vida; dinamizaron cada uno de los pasos que hicieron posible a Fe y Alegría. Un ejército de hombres y mujeres, trabajadores y sacrificados, empeñados en darle a sus hijos una oportunidad de un mañana distinto.
Cambiando realidades
“La educación es la mejor apuesta para cambiar los contextos de los países”, así -con contundencia y convicción- el P. Carlos Fritzen, Coordinador de la Federación Internacional Fe y Alegría, define la labor que esta organización ha realizado durante 65 años en América Latina.
Fe y Alegría ha estado enfocada en brindar educación a miles de jóvenes excluidos y que no cuentan con oportunidades de desarrollo personal y progreso social en varios países del mundo, especialmente en aquellos que tienen bajos recursos y no han desarrollado políticas públicas que respondan a esa realidad.
“Esta misión se realiza en una diversidad de países de Latinoamérica, Europa, África y Asia. Llevamos 65 años haciendo historia y en donde hemos tenido un rol fundamental en los países que tienen problemáticas sociales porque nuestro objetivo es fortalecer el tejido de las comunidades y cambiar esas realidades desde el ámbito educativo”, destacó Fritzen.
El trabajo realizado durante más de seis décadas le ha permitido a Fe y Alegría expandir su presencia a 22 países con más de 1.600 centros educativos que le brindan atención a cerca de 1.5 millones de personas a través de diferentes programas.
“Las raíces de Fe y Alegría son muy importantes para nosotros porque ahí es donde nace la mística de la organización. La iniciativa conjunta la inició el padre José María Vélaz con actores sociales de Caracas y surgió a partir de las necesidades de un escuela y educación de calidad que tenían esas comunidades”, resaltó Fritzen.
Con información de Jesuitas Paraguay