Compartimos un artículo de la Red de Solidaridad y Apostolado Indígena (RSAI) de la Conferencia de Provinciales Jesuitas de América Latina y el Caribe (CPAL), escrito por Alfredo Zepeda, SJ.
El artículo está enfocado en el proyecto indígena Sierra Norte de Veracruz en México.

 

Enero de 2019

Desde hace un año se detectó la presencia de la minera La Victoria en esta región de la Sierra Norte de Veracruz haciendo exploraciones sin permiso de las autoridades comunitaria, en los municipios de Huayacocotla y Zacualpan, Veracruz y de Agua Blanca Hidalgo. Llegaron como los ladrones, furtiva y clandestinamente, tratando de infiltrar los colectivos por medio de personas que los creyeron honestos.

El equipo de dos jesuitas y diez laicos de esta obra de la Compañía de Jesús en esta sierra desarrolla el acompañamiento a los pueblos Nahuatl, Tepehua y Otomí desde hace 45 años en las líneas de Organización Comunitaria, Defensa del Territorio y del Maíz. Salud, Cultura y Religión Indígena, Migración, Economía Popular Solidaria y Vinculación. Difunden también la cultura indígena y reflexionan la realidad en cuatro lenguas desde la Radio La Voz Campesina, 105.5 FM, miembro de la Asociación Latinoamericana de Educación y Comunicación Popular (ALER) y de la Red de Radios Jesuitas de América Latina y el Caribe (RRJJ).

Desde el 15 de Julio se reunieron las autoridades del las comunidades potencialmente afectadas y los presidentes municipales de Huayacocotla y Zacualpan y Agua Blanca. Se presentó también un enviado de la Secretaría del Medio Ambiente del Estado de Veracruz. Y asistieron representantes de la empresa minera La Victoria.

Al final, todas las autoridades y los funcionarios presentes estuvieron unánimes en la negativa a conceder cualquier permiso de exploración y explotación a la minera La Victoria. Los representantes de esta empresa declararon formalmente que si no había permiso se retiraría el proyecto.

Pero no fue así. Las oficinas de la empresa permanecen en la cabecera municipal de Agua Blanca. Hay señales de presencia de sus funcionarios, empleando gente para que los acompañen en la zona a tareas de prospección, sin que informen para nada a las autoridades de los trabajos que llevan a cabo.

Últimamente contrataron los servicios de la empresa Proa Comunicaciones, especializada en abrir paso en la resistencia de las comunidades, con difusión y propaganda. Envían también tramposamente a embajadores encubiertos a sondear opiniones de personas públicas en maniobras bien conocidas de lo que ya se llama ingeniería del conflicto.

No es no. Las comunidades así lo dijeron, pero por lo visto, la empresa sigue merodeando mañosamente.

Las comunidades están claras en que esta empresa no traerá desarrollo a la región sino solamente empleos precarios y contaminación de las tierra y las aguas.

Los campesinos e indígenas no son tontos. Los ejidos trabajan desde hace 50 años en la extracción del caolín, el mineral no metálico utilizado para fabricación de cemento blanco y de cerámicas. Toda extracción tiene una carga de ambigüedad, pero las minas funcionan bajo el control de su propiedad y han logrado que esta actividad impacte la vida económica de la zona.

Los regímenes de los partidos PRI y PAN hicieron aprobar concesiones mineras, petroleras y de gas que abarcan la tercera parte del país. Y dejaron a los pueblos campesinos e indígenas la tarea de enfrentar las empresas, como minera Autlán, Transcánada, Goldcorp, Corporation First Majestic y Panamerican Silver Corp y otras

Las comunidades reúnen ya sus actas de rechazo a la minera La Victoria y están exigiendo al gobierno de Andrés Manuel López Obrador que respete la autonomía de las comunidades como instrumento de su autodeterminación, consagradas en la Constitución Política del País, pero negadas en la cotidiana realidad.

Por: Alfredo Zepeda, SJ