Fernando Fernández Font SJ acaba de dejar su puesto de rector en la Universidad Ibero de Puebla (México). Con él, esta universidad pasó de “cafetería con Universidad” a "Universidad de ranking": es la segunda universidad privada más importante de Puebla, y la décima en el ranking nacional. En esta entrevista, efectuada unos días antes de que dejase su cargo, cree que la Universidad del futuro pasa por lo digital, teme que "la primavera de Francisco pueda ser reversible" y reconoce que a los jóvenes no les interesa la Iglesia.
¿Hizo el doctorado en Filosofía en Madrid?
Entonces, conoce Madrid perfectamente.
Estuve casi cuatro años y medio
Y también a los teólogos y los filósofos españoles
Sí, aunque cuando haces el doctorado te metes en el estilo de allá. El que me tocó a mí, cuando investigué, fue Dilthey.
¿Dilthey?
Sí. Una cosa tremenda. Porque iba a hacer la tesis sobre Habermas, pero mi provincial no me dejó estudiar alemán, dijo: se te van a ir dos o tres años en esto. Entonces, como no podía hacer esta tesis, mi provincial me dijo: “escoge a otro”. Y él mismo medio me escogió a Dilthey porque no lo había estudiado él y así, a través mí, lo haría.
Se lo comentaré a Fauss, que tiene un blog con nosotros
Hace poco vino a despedirse de nosotros. Pero llegó a México y ni yo pude ir a México, ni él pudo venir acá. Lo sentí mucho porque, ya, por la edad... Pues me lo saluda mucho.
Lo haré. ¿Cómo se define como persona y como jesuita?
Me defino como una persona de talante amable, cuya primera actitud ante la gente es acogerla; no sé si bien influido o mal influido por san Ignacio, que dice que hay que salvar la proposición del prójimo. Antes que cualquier otra cosa, me encuentro con la persona, veo qué quiere, qué desea. No soy malintencionado; nunca estoy pensando que el otro me va a engañar o va a hacer algo en mi contra. Esto me ha llevado mis buenos golpes, porque me paso de buena persona.
También, me conceptúo como una persona trabajadora que no necesita tener demasiada motivación para trabajar e, incluso, me siento apasionado; por el proyecto, por la vida, por la naturaleza.
Hizo buceo, ¿no?
Sí.
Le gusta el mar.
Sí. Y me siento apasionado también por la Compañía de Jesús y por la espiritualidad ignaciana. Siempre dije que si no hubiera sido jesuita, no hubiera aguantado en ninguna otra orden religiosa, -con perdón de los otros-. No estoy diciendo que sean mejores o peores, sino que, personalmente, una espiritualidad que te lleva al magis, al compromiso, que se maneja desde la libertad, el discernimiento y la confianza, a mí me apasiona. Me encanta.
Me considero una persona que trata, ya en la gestión, de ver diversos puntos, de escuchar todos, de no tomar partido por alguien antes de cualquier otra cosa. Me gusta profundizar y, en ese sentido -en la gestión-, ha sido para mí muy importante toda la dimensión política de la Universidad: siempre he tenido que estar leyendo qué declaran los políticos, los empresarios, la Universidad. Siempre buscando, leyendo, buscando editoriales, periódicos...
Claves de fondo.
Sí, para poder dar una opinión más consensuada.
Incluso como jesuita, hace homilías.
Sí. He tratado de hacerlo pero, tengo el grave problema de que la vida de rector te lleva de un lado para otro y, un día estoy aquí y otro allá. Y si tengo una salida, no tengo tiempo. Así, que no he encontrado la forma de tener permanencia. Pero me encanta; es para mí una muestra de que me gusta la profundidad. No me gusta llegar a la homilía a ver qué se me ocurre, y una manera de obligarme es escribirla. Y una vez la he escrito, me encanta.
¿La lee, una vez que la escribe?
Al principio la empezaba a leer. Y la comentaba y todo. Pero después pensé «con las ideas que ya expuse, las comunico y les hablo de mi blog, y el que quiera que lo sume». Ahora quiero cambiar el blog por correos personales, porque como no escribo siempre, la gente abre el blog, no hay nada y se va desanimando.
Ahora tendrá un poco más de tiempo.
Espero que sí. Voy a tener tres meses en una especie de mini-sabático, y luego iré a trabajar al colegio de Tampico, que es también de los jesuitas.
¿El tiempo sabático, lo pasará aquí, en México, o se va a otro sitio?
No, en México. Yo creo que, por mi edad, -que voy a salir de la Universidad con 72 años- me quedan pocos años de productividad. Prefiero un descanso para poder leer tranquilo cosas para las que no he tenido tiempo y me encantan, como son la literatura, la educación y la Teología. Por ejemplo, tenemos aquí un diplomado para los laicos que quieren adentrarse en el modo de gestión ignaciana. Y a los que han asistido a ese diplomado les invité a leer en común el libro de Pagola “Jesús. Una aproximación histórica”. Fue increíble.
¿Aquí no tuvo problemas el libro de Pagola? En España sí.
Nooo. No todos los obispos le... (ríe).
¿De qué se arrepiente, durante estos años? Han sido seis años de gestión, me imagino que dura. Complicada. Con una Universidad boyante —4.000 estudiantes—, estoy viendo que hacen nuevas edificaciones. Que crece.
Casi 4.500 en el otoño, es el número más grande de matriculaciones que hemos tenido.
¿De qué me arrepiento? Pues, aunque no es culpa mía, de no tener más tiempo en la rectoría. Eso me parece importante. Además de proyectos de construcción, que siempre son muy atractivos, tenemos otro ámbito, que es el de la planeación. Estamos haciendo proyectos para el 2030.
¿Planeando ya para al 2030?
Sí. Nos hemos metido muchísimo con el tema de la universidad del futuro que, probablemente, estará superimbuída por el tema de lo digital. Y la gran pregunta es si seguirá habiendo clases presenciales, o no.
Hemos investigado muchas proyecciones que dicen que, seguramente, para el 2030 sobrevivan unas pocas universidades con el modelo actual, como será Harvard, como serán todas aquellas en donde la atracción por los grandes teóricos, maestros, etc., siga llamando gente. Lo demás va a ser virtual. Entonces, o cambian las universidades, o en 190 años ya no van a tener clientes porque son muy caras, y porque los jóvenes con una licenciatura virtual van a tener que satisfacer su demanda.

Entonces, ¿el futuro es digital?
Sí. Para hacer este estudio por un lado construimos el imaginario de todos los miembros de esta Universidad, dividiéndolos por grupos de 20 personas, desde el jardinero hasta el director general académico, y les hicimos una pregunta: ¿cómo sueñas la Universidad, la Ibero, para el 2030. Fue genial; más de 2300 sueños que ya están sistematizados.
Luego, tuvimos otro momento que era de entrevistas a personas significativas de México, sobre cómo se imaginan la Universidad el futuro, para el 2030. Nos dieron su opinión rectores, banqueros, empresarios, académicos, investigadores... Barrimos un poco el espectro. También salieron entrevistas de casi hora y media, ya sistematizadas todas. Con toda esta información vamos a hacer un proceso de ideación de la Universidad del futuro. Y justo, ahorita, me quitan. Entonces, yo digo...
Pero ¿le quitan? ¿Es porque no puede continuar?
Porque el estatuto dice que se reelige a los seis años. Por eso digo me quitan, porque se terminó el tiempo. Y siento que ha sido antes de tiempo.
Como te decía, se trata de seguir acompañando a la Universidad en un proceso de recreación interna, que me parece fundamental.
¿Y en esto va a continuar usted, de alguna manera?
No, porque una vez que tú terminas, el rector no puede estar, mínimo, un año, para dejar que el otro rector tome su propio ritmo y las riendas de la Universidad.
¿Esos informes se conocen? ¿Se los ha pasado a otras universidades, o es algo secreto?
Por ahora es un poco de secreto. Porque ha sido un trabajo..., sobre todo la investigación del futuro: como qué piensan grandes teóricos, o economistas, o académicos, intelectuales sobre la Universidad del futuro.
A la SHUJAL sí se lo han pasado. ¿O no?
No, porque no nos lo han pedido, pero sí les hemos pasado la metodología, por ejemplo a la Ibero de León, que nos la pidió. Y está abierta.
A la UNIJES también se lo pasarán.
Sí, claro, si es que les interesa.
Yo creo que esto interesa a todo el mundo.
Por eso pensábamos hacer un escrito de ello.
Pensando en de qué otra cosa me arrepentiría de aquí, siento que me cuesta trabajo decir esto lo hice mal o esto no funcionó, y no por orgullo, sino porque de verdad creo que tomé las decisiones correctas. Como cuando tuve que despedir al administrador y al tesorero anteriores porque eran unos corruptos y robaron a la Universidad. Denuncié, y a uno logré meterlo en la cárcel.
Y también, por ejemplo, tuve un pleito con empresarios que eran amigos de la Universidad, pero también del Gobierno. Y con mis declaraciones en contra del Gobierno, sobre todo de la gestión anterior, de Moreno Valle, que fue terrible.
¿Estamos hablando del Gobierno?
De Puebla. Tanto el municipal, como el estatal.
Entonces, del Estado de Puebla, no del de México.
Eso es. El influjo de la Universidad de aquí es muy corto. De pronto, me decían que por mi culpa el Gobierno los estaba presionando para que me callaran, si querían proseguir con sus negocios conjuntos. Yo les dije que no me iba a callar, porque antes que sus negocios estaba la identidad de la Universidad.
¿Y esto les restó subvenciones? ¿De qué modo les afectó?
Esa es nuestra gran ventaja; que no tenemos ninguna subvención de afuera. El Gobierno no nos da nada. La única manera como logramos acceder a recursos del Gobierno es con los Programas de Postgrado de Calidad que les llamamos PNPC. Y entonces el Gobierno paga becas para los estudiantes. Y hay otros programas de investigación o de intercambio con empresas, donde tú ofreces algo y la empresa te ofrece dinero.
En mi gestión, en la primera y en la segunda, me tocó perder. En la primera, como un millón y medio de dólares, porque el Gobierno había aceptador darme ese dinero, pero me lo denegó tras mis denuncias contra el primer gobernador.
Y en la segunda fueron como casi dos millones de dólares que habían sido una participación tripartita del Gobierno Federal, de el Gobierno Central y del Gobierno Municipal. Y por declaraciones y posturas del Gobierno, decidieron no darme ese dinero.
Sí me ha costado ser coherente, pero salgo con la frente en alto, que eso es mucho más valioso. Y gracias a una buena administración del nuevo administrador, y a la matrícula, hemos podido construir y salir adelante y administrar muy bien el negocio.
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Fuente: Religión Digital