Desde el año 2001 la Campaña Mundial por la Educación celebra la Semana de Acción Mundial por la Educación (SAME). Es una semana, normalmente en abril, donde más de 124 países que trabajan por garantizar el derecho a la educación, se movilizan para llamar la atención de la comunidad educativa, de los medios de comunicación, de la sociedad en general y especialmente, de los representantes políticos sobre la necesidad de hacer real y efectivo el derecho a una educación de calidad para todos y todas en el mundo.
¿Preparados para la Semana de Acción Mundial por la Educación (SAME) 2019?
Este año bajo el lema “Defendemos la educación, sostenemos el mundo” se celebrará del 1 al 7 de abril destacan el papel fundamental de la educación en la lucha contra la degradación medioambiental y la trasformación hacia un modelo social y medioambientalmente sostenible. El futuro de nuestro Planeta depende de que seamos capaces de transformar nuestro modelo económico y los sistemas de producción y consumo. La educación puede salvar el Planeta. Por eso, es necesario formar a una ciudadanía consciente de las causas y consecuencias del cambio climático y otros problemas medioambientales, y dotarla de los conocimientos, competencias y actitudes necesarios para buscar soluciones, cambiar sus patrones de consumo y transformar la sociedad.

El papel de una educación equitativa, inclusiva y de calidad
Desde la CME, coinciden con Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de Naciones Unidas a la hora de reivindicar el papel esencial que debe desempeñar la educación en el necesario cambio individual y colectivo de nuestros comportamientos y patrones de consumo a fin de salvar nuestro planeta. Una educación equitativa, inclusiva y de calidad puede contribuir a que:
- Las personas sean capaces de comprender los problemas medioambientales y darles repuesta, así como de adaptarse a sus efectos negativos y reducir su vulnerabilidad. Por ejemplo, investigaciones que demuestran que los agricultores y agricultoras con mayor nivel educativo tienen una mayor capacidad de adaptación ante los efectos del cambio climático. Otros estudios apuntan que, si el progreso educativo se estanca, el número de víctimas de desastres naturales podría incrementarse en un 20% en la próxima década. Sin embargo, universalizar la educación secundaria para 2030 prevendría 200.000 muertes provocadas por desastres naturales en los próximos veinte años.
- Formar a una ciudadanía consciente de las causas y consecuencias del cambio climático y otros problemas medioambientales, y dotarla de los conocimientos, competencias y actitudes necesarios para buscar soluciones, cambiar sus patrones de consumo y transformar la sociedad. Por ejemplo, el aumento en la educación medioambiental favorece los cambios de valores y comportamientos tanto a nivel individual como colectivo, contribuyendo a modificar los hábitos de consumo y favoreciendo la búsqueda de soluciones a los problemas medioambientales.
Fuente: http://www.cme-espana.org