El H. Rodrigo Castells S.J. de la Provincia Argentina-Uruguaya (ARU) cuenta su experiencia en comunidades campesinas del norte de Argentina, específicamente en Santiago del Estero; en donde la Compañía de Jesús junto con otras organizaciones han apoyado e impulsado un proyecto de construcción de reservorios de agua con el propósito de favorecer a los más necesitados con este derecho al agua.
En el marco del Día Mundial del Agua, queremos compartir esta iniciativa que cuenta con el apoyo de la parroquia San José de las Petacas, el acompañamiento técnico del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), y con financiamiento del Ministerio de Desarrollo Social de Nación (mediante el programa ProHuerta).
“Estamos en una parroquia donde viven diversas comunidades campesinas e indígenas y uno de los problemas fundamentales es el acceso al agua como pasa en tantos lugares de América Latina, en donde se ven afectados lo más vulnerables y empobrecidos”, destaca Castells.
El año pasado se ha logrado llenar más 55 cisternas y se estima que este año se coloquen 80 cisternas más. Con esto, se está cumpliendo con casi la totalidad de los requerimientos de agua en esta zona de Argentina, que no solo se utiliza para consumo sino también, se genera agua para otros usos domésticos.
María Ofelia Santucho y Florencia Lance, dos referentes de la zona responden las siguientes preguntas:
¿Qué es una cisterna?
Una cisterna de placas es un reservorio de agua que se construye semienterrado, utilizando moldes para "cortar" las placas para facilitar la captación de agua de lluvia. Cada una permite almacenar 16.000 litros, con buena conservación, ya que cuenta con techo propio y, generalmente, un sistema de bombeo manual. La implementación masiva de cisternas de placas en regiones semiáridas de la Argentina da cuenta de la disminución de enfermedades en las poblaciones rurales, en especial de niños y niñas.

¿Por qué se eligió el Paraje Piruaj Bajo para implementar el proyecto?
Elegimos este lugar por la concentración de cisternas que encontramos que responde a que esta localidad es uno de los lugares con un mayor índice de vulnerabilidad y pobreza de la zona y son muy altas las dificultades para acceder al agua. Las personas tienen que caminar un kilómetro o más para conseguir agua para su consumo, que en muchos casos tienen alto contenidos de arsénico.Es agua de las napas freáticas.
La población de Piruaj tiene cerca de 100 familias y está transitando un proceso de autoreconocimiento como comunidad indígena, vinculada a las etnias lule y vilela.
Una de sus características es que las y los jóvenes eligen quedarse a vivir allí. Todos los años la escuela local aumenta su matrícula. Se trata de una población con mucha conciencia comunitaria y un fuerte vínculo con su territorio. Un territorio que está en conflicto porque una sociedad anónima de Buenos Aires compró títulos de sus territorios y se los está alambrando.
Además, las cisternas tienen bajo costo constructivo, en relación al costo del litro de agua almacenado, y requiere de una gran tecnología social en las fases de construcción y mantenimiento posterior, que involucra a toda la familia y, generalmente, a toda la comunidad.
¿Qué cambios observaron en la vida de los vecinos del paraje a partir de la instalación de las cisternas?
Varios. Actualmente es menor la frecuencia con que el camión cisterna de la comisión municipal acerca agua a las personas. Las familias que tenían aljibes encuentran que con las cisternas es menor el ingreso de tierra y genera mejores condiciones para el agua reservada. Al momento de formular esta propuesta se están construyendo 50 nuevas cisternas en el paraje y se prevé seguir este camino.
¿Por qué es importante concientizar sobre el derecho humano al agua? ¿No debería ser una obviedad esta necesidad?
El derecho humano al agua es una obviedad para quienes lo han conquistado. En las zonas rurales lo obvio es que hay que caminar, a veces en campos fumigados, para acceder a agua. El derecho al agua está vulnerado: el acceso y también la idea de que es un derecho abrir una canilla y que salga agua de calidad. Por eso, con las cisternas, en el ánimo de construir más y más en las zonas afectadas y en la lucha por conseguir agua, aparece la posibilidad de pensarlo como un derecho. Si llega alguien de la ciudad a vivir al campo seguramente va a ver el derecho vulnerado con más facilidad que alguien que vive allí.

Con información de fnartes.gob.ar