Siria: 7 años de guerra, casi 500.000 muertos, casi 200.000 desaparecidos, casi 13.000.000 de refugiados, incluyendo 7.000.000 dentro del país (desplazados internos) y 6.000.000 fuera del país.
Víctor Assouad, Asistente del Padre General para Europa Occidental, sirio de nacimiento, compartió la situación que está viviendo su país de origen. Para ello invitó a sus hermanos jesuitas y a los miembros del personal de la Curia General a esta presentación.
Después de discutir la complejidad de las causas de esta atroz guerra -- incluyendo las luchas geoestratégicas, políticas y económicas -- el P. Víctor dio una visión general de la situación actual. La imagen es sombría, como nos imaginábamos, y muestra la destrucción casi total de ciudades enteras, especialmente Alepo y Homs, donde los jesuitas están presentes. El Estado islámico ha perdido la mayor parte de los territorios que había conquistado, pero unas regiones aún están desgarradas por diversos grupos apoyados por potencias extranjeras.

Aun así, Victor Assouad dirigió su intervención también hacia un cielo de esperanza. Mencionó que:
- Existe una tendencia hacia la resolución diplomática del conflicto que prevale respecto de las soluciones militares.
- Se empieza a hablar del retorno de los refugiados al país (por ejemplo, casi 50.000 refugiados, de un total de 1,2 millón, han regresado del Líbano a Siria en los últimos meses.
- Se habla de reconstruir el país.
- En resumen, podemos decir, estamos en “el comienzo del final” del conflicto.
Después de mencionar las figuras de los jesuitas Paolo Dall’Oglio, desaparecido hace más de cinco años, y Frans van der Lugt, asesinado en Homs en 2014, el P. Víctor, con el apoyo de algunas fotos que él mismo tomó, mostró cómo él y sus compañeros habían sobrevivido a estos años de guerra.
Además de su propio testimonio, el ex Provincial del Próximo Oriente ofreció el del P. Jacques Mourad, monje sirio que fue retenido como rehén por el Grupo Armado del Estado Islámico durante cinco meses. En el libro que publicó éste monje (Un moine en otage – Un monje secuestrado), destaca la importancia de evitar atajos para entender el conflicto armado en Siria. El motivo es éste: hay que evitar poner a prueba los vínculos entre la violencia y el islam; antes bien, se trata de comprender hasta qué punto las raíces de este conflicto y de muchos otros se deben a una sola palabra, a una sola realidad: LA INJUSTICIA, en mayúsculas.
La presentación terminó con un videoclip de UNICEF con niños y niñas sirios. Se titula “I nostri cuori battono ancora” (Nuestros corazones siguen latiendo). Incluso sin entender árabe o italiano, el poder de las imágenes y de la música proyecta un tremendo grito de esperanza. Los niños cantan aun hoy: ¡Juntos podemos esperar! ¡Mírenlo!
Fuente: sjcuria.global
