La fiesta litúrgica de San Luis Gonzaga, en este 21 de junio, ocurre dentro del Año Jubilar Aloisiano, que la Santa Sede proclamó para celebrar los 450 años de nacimiento de este santo, el pasado 9 de marzo.

En carta a toda la Compañía de Jesús, el P. General Arturo Sosa S.J. destacaba tres rasgos en la vida de San Luis:

1) apertura a Dios hasta el punto de asumir opciones contraculturales, 

2) determinación y entusiasmo a su vocación y

3) asombrosa libertad interior.

El P. General invita las comunidades e instituciones jesuíticas a celebrar, reflexionar y sacar provecho de esta efemérides. Él también invita a los jesuitas a preguntarse cómo ayudar a los jóvenes de hoy a enfrentar  los  ídolos de la cultura dominante y a superar todo tipo de aprensión y de rabia ante quienes son ´diferentes´ y darles a conocer a los jóvenes la Compañía de Jesús, como gozosa opción de vida para servir y dar vida a otros.  Los Papas declararon a San Luis Gonzaga patrono de la juventud, de los estudiantes y de los enfermos de sida. 

Oficina de Comunicación Institucional - CPAL

 

Para conocerlo más

Luis Gonzaga nació el 9 de marzo de 1568 en el castillo familiar Castiglione, en Mantua, Italia. Hijo del conde Fernando de Gonzaga. Su padre quería que fuese hombre de guerra, mientras que su madre lo educó desde la juventud en la piedad y el temor de Dios. Durante una dolorosa enfermedad renal se aficionó a leer libros de Vidas de Santos (como Santa Teresa o San Ignacio) y el famoso libro “Las cartas de Indias”, que narraban la vida misionera de los jesuitas. En ese momento sintió que despertó su vocación al sacerdocio en la Compañía de Jesús y su primera acción fue dedicarse a enseñar el catecismo a los niños pobres.

Por asuntos de su padre tuvo que viajar a España, y estando en una iglesia de los jesuitas en Madrid oyó una voz que le decía: “Luis, ingresa en la Compañía de Jesús”. Su madre tomó con alegría los proyectos de Luis, pero el padre no aceptó fácilmente la inquietud vocacional de su hijo. Los esfuerzos de su padre por retenerlo, confiándole delicados asuntos de su familia en Lombardía, no consiguieron su cometido.

El 2 de noviembre de 1583, en el palacio de los Gonzaga de Mantua, cedió a su hermano Rodolfo todos sus derechos como primogénito, añadiendo: «¿Quién de los dos es más feliz?; ciertamente, yo». El 25 del mismo mes entraba en el noviciado jesuita de Roma. Siguió los estudios de filosofía y teología. En 1587 recibió las órdenes menores.

En 1560-1593 la peste hizo estragos en Roma, causando miles de muertes entre ellas la de los papas Sixto V, Urbano VII y Gregorio XIV. Luis atendió con heroísmo a los enfermos en S. Giacomo degli Incurabili, en San Juan de Letrán, en S. María de la Consolación, y en el hospital improvisado junto a la iglesia del Gesú, donde contrajo la enfermedad.

Con la mirada puesta en el crucifijo y el nombre de Jesús en sus labios, falleció el 21 de junio de 1591, a los 23 años, tras una vida rica en experiencias.

Este joven santo jesuita reconocía que «el Señor le había dado un gran fervor en ayudar a los pobres», y añadía: «cuando uno tiene que vivir pocos años, Dios lo incita más a emprender tales acciones». Dejó cartas y escritos, que eran especialmente modelos de vida para la juventud.

San Luis Gonzaga fue beatificado en 1605 y en 1726 fue canonizado por el Papa Benedicto XIII, que lo nombró protector de los estudiantes y novicios jesuitas. En tanto el Papa Pío XI lo proclamó patrón de la juventud cristiana. En 1991, por las celebraciones por el IV centenario de la muerte de Luis, Juan Pablo II lo proclamó patrón de los enfermos de VIH, considerada“la peste moderna”.

San Luis Gonzaga ruega por nosotros.

 

Fuente: Jesuitas Paraguay