El Papa Francisco alienta el proceso de reforma de las universidades y facultades eclesiásticas mediante una nueva Constitución Apostólica, titulada “Veritatis gaudium”, que se presentó este lunes 29 de enero en el Vaticano.

La Constitución se divide en dos partes: una primera que recoge normas comunes, y una segunda en la que se establecen normas aplicativas para la correcta ejecución de lo establecido en este nuevo documento.

Firmado el 8 de diciembre de 2017 y publicada el pasado lunes, el documento cuyo nombre en latín significa “La alegría de la verdad”, está orientado para el servicio de las universidades y facultades eclesiásticas que, a diferencia de las universidades católicas regulares, ofrecen grados aprobados por el Vaticano para enseñar en seminarios o en universidades pontificias.

El documento abroga cualquier norma contraria establecida por San Juan Pablo II en la Constitución Apostólica “Sapientia Christiana” de 1979, emitida después de un atento estudio del decreto del Concilio Vaticano II “Optatam Totius” sobre los estudios eclesiásticos.

Es necesario precisar que la nueva Constitución “Veritatis Gaudium” no afecta la Constitución Apostólica “Ex corde Ecclesiae” de 1990, también de San Juan Pablo II, que rige a las universidades católicas en todo el mundo y no a las centros eclesiásticos.

El Papa Francisco explica que “hoy es urgente y necesaria una oportuna revisión y actualización de dicha Constitución Apostólica (Sapientia Christiana) en fidelidad al espíritu y a las directrices del Vaticano II”.

“Aunque sigue siendo plenamente válida en su visión profética y en sus lúcidas indicaciones, se ha visto necesario incorporar en ella las disposiciones normativas emanadas posteriormente, teniendo en cuenta, al mismo tiempo, el desarrollo de los estudios académicos de estos últimos decenios, y también el nuevo contexto socio-cultural a escala global, así como todo lo recomendado a nivel internacional en cuanto a la aplicación de las distintas iniciativas a las que la Santa Sede se ha adherido”.

Con esta Constitución se pretende poner a las Universidades y Facultades de estudios eclesiásticos al servicio de una Iglesia misionera en salida.

Principales novedades

De esta manera, el Papa Francisco renueva el compromiso de la Iglesia con los estudios eclesiásticos mediante esta Constitución en la que, como señaló Mons. Angelo Vincenzo Zani, Secretario de la Congregación para la Educación Católica, “además de confirmar las disposiciones normativas precedentes, establece varias novedades de diferente naturaleza. Algunas afectan a los cursos de estudio y a los títulos, otros a las figuras de los docentes y de quienes desempeñan cargos de responsabilidad, y otros a aspectos institucionales”.

La principal novedad del documento afecta a las características y objetivos del AVEPRO, la Agencia para la Evaluación y la Promoción de la Calidad, creada en septiembre de 2007 por el Papa Benedicto XVI y que ahora figura insertada en las nuevas normas.

Al respecto, en el Artículo 1 de las Normas Aplicativas para la Ejecución de la Constitución dice: “Las Universidades y Facultades eclesiásticas, además de las otras instituciones de educación superior, están por norma sujetas a la evaluación de la Agencia de la Santa Sede para la Evaluación y la Promoción de la Calidad de las Universidades y Facultades eclesiásticas (AVEPRO)”.

Según indicó Mons. Zani, “esta novedad se debe al hecho de que la Santa Sede se haya adherido a las convenciones y acuerdos internacionales en virtud de los cuales el sistema de los estudios eclesiásticos puede entrar en diálogo con la cultura académica en general. Así, puede garantizar, tanto al interior como, principalmente, al exterior del propio sistema de estudios, la calidad de la oferta formativa, como se está haciendo hoy en todos los países del mundo”.

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Fuente: www.aciprensa.com