Segundo Taller “Colaboración en la Misión”. Noviembre, 2017
“… peregrinar con fe buscando no sólo lo improbable sino lo imposible”
Escrito por: Francisco Escolástico Hidalgo, SJ.
En la homilía de acción de gracias después de su elección, el Padre General Arturo Sosa nos dijo “no estamos solos”, invitándonos a vivir experiencia de salvación que viene del Dios Trinitario que nos mueve a Colaborar en su misión. Con este consuelo en el corazón, 42 laicos, religiosos y jesuitas, celebramos el segundo taller “Formación para la Colaboración en la Misión”, Provincia Antillas (entre el 29 de octubre y el 4 de noviembre, en Santo Domingo).
El taller fue estructurado siguiendo las dimensiones del Paradigma Pedagógico Ignaciano (PPI). El primer día fue dedicado al CONTEXTO: consideramos los diversos factores que posibilitan hablar hoy de colaboración en la misión. El Padre Fernando Polanco, superior de la sección dominicana, dio las palabras de bienvenida, invitándonos a integrar el binomio universalidad de la Compañía y la encarnación. La realidad de la Provincia Antillas, con tres secciones: Cuba, Miami y República Dominicana, tiene el riesgo de aislarnos, de ahí el esfuerzo por vivir encarnados en nuestras realidades y al mismo tiempo mantener el espíritu de cuerpo. Claudio Vinicio Solís, guatemalteco, nuevo coordinador de Colaboración en la CPAL, envió un emotivo video sobre la colaboración, animándonos a profundizar el sentido y origen de la Colaboración y compartió los desafíos y la necesidad de convertirnos para colaborar.
En clima de oración, leímos el decreto 1 de la Congregación General 36 “Compañeros en una misión de Reconciliación y de Justicia”, para sintonizar con la Misión de la Compañía hoy, como el horizonte que nos convoca a todos, más allá de las fronteras geográficas.
Martin Lenk, sj, socio del Provincial y elector de la CG 36, nos compartió como abordó la CG el tema de la Colaboración haciendo algunas reflexiones: a) mínima Compañía es una condición para crecer en colaboración; b) la misión de Cristo no nos pertenece en exclusiva, la compartimos con muchos hombres y mujeres consagrados al servicio de los demás; c) el tríptico del modo de proceder en el gobierno: discernimiento, colaboración y trabajo en red; d) la invitación del Papa Francisco en la Congregación General 36: pedir insistentemente la consolación; dejarnos conmover por el Señor puesto en la Cruz; hacer el bien del buen Espíritu sintiendo con la Iglesia.
El Padre Provincial, por su parte, nos presentó el Plan Apostólico de la Provincia Antillas y sus prioridades generales, matizadas en cada sección. Situó este plan en el marco más amplio del Plan Apostólico Común (PAC) de la CPAL y nos desafió a orar el “cómo” de la misión, no sólo el “con” y el “para”. En el “cómo llevamos adelante la misión de Cristo” se juega la calidad de nuestro servicio y entrega, recalcó.
El segundo día lo dedicamos a las EXPERIENCIAS. Fue un largo y consolador día, al escuchar y contemplar cómo las diferentes obras intentan ser fieles a la voluntad del Señor. El decreto 1 de la CG 36, no. 1 reza: “La Compañía ha deseado siempre conocer y seguir la voluntad de Dios sobre ella”, y en ese sentido creemos que las experiencias presentadas iban en esta línea de expresar con humildad cómo en las diferentes secciones deseamos conocer y seguir la voluntad del Señor. La diversidad de escenarios en los que servimos no es obstáculo para contemplar nuestro justo servicio al Reino hoy.
El tercer día fue dedicado a la REFLEXIÓN. Hicimos el esfuerzo por indagar el Origen y Sentido de la Colaboración y cuáles son los Obstáculos (personales e institucionales) que bloquean la fuerza creadora y salvadora de la Colaboración. Constatamos que el sentido último de la colaboración es la participación en la misión creadora y salvadora de Dios, que nos ha querido asociar a su obra. Y sobre los obstáculos los grupos de trabajo respondieron así:
- Autosuficiencia que se niega a una misión compartida y se la apropia (como misión personal) la manera de llevar una obra u apostolado. Egoísmo, individualismo, protagonismo inconsciente, falta de humildad, exclusión.
- Nuestros propios frenos: el miedo interior, la falta de formación, temor al cambio, al compromiso y a la acomodación y otros frenos como las limitaciones del país en que vivimos, dentro de la misma Iglesia.
- Barreras en la comunicación. No se informa sobre las decisiones que se van tomando hacia fuera, con los colaboradores, la información no fluye.
En la tarde del tercer día, tuvimos un panel sobre el perfil del colaborador que queremos formar. Fernando Polanco, Alberto García, David Pantaleón y Prudencio Piña presentaron en diez minutos reflexiones sobre el colaborador; más que un perfil hecho hablaron de camino y horizonte: no existe el perfil acabado, sino que lo vamos construyendo. Destacamos varias notas en la formación del Colaborador: a) Los EE son el centro de esa formación; y en los EE hay un criterio que son los tres maneras de humildad (EE 164-168); b) Dejarnos conmover por el Señor puesto en la cruz (colaborar tiene mucho de cruz y Resurrección); c) la dimensión ecuménica: manos unidas con otros credos; d) la dimensión social de reconciliación y justicia: mano a mano con otros que no confiesan y profesan religión, sin embargo arde en sus corazones un deseo de un mundo más justo; e) la gratuidad del servicio y entrega: mano a mano con Iglesia que peregrina; f) al estilo de Ellacuría: hacernos cargo de la realidad, encargarnos de la realidad, cargar con la realidad. En síntesis: en la formación de laicos, religiosos y jesuitas no jugamos el futuro, y este futuro pasa por aquellos que más se quieran afectar.
El cuarto día fue dedicado a la ACCIÓN: en los Ejercicios de San Ignacio hemos aprendido que la prueba más importante del amor es lo que se hace y no lo que se dice, de ahí que cada sección dedicó un tiempo a evaluar lo que ha hecho respecto a la Formación para la Colaboración para la Misión y que compromisos asumen para el 2018. Y el quinto día fue una excursión pastoral por el Cibao: Radio Santa María, Santo Cerro, Cutupú, almuerzo en el Noviciado, tremendo sancocho criollo, ILAC y Centro Belarmino. Regresamos a la casa Manresa Loyola cansados y con el corazón ardiendo de esperanza.
Terminamos diciendo “Te damos gracias Señor porque en medio de innumerables sensaciones que nos distraen y nos dispersan, Tú nos ofreces a los que colaboramos (jesuitas y laicos(as)) un proyecto de “vida verdadera” para nuestros pueblos, y nos envías a crearlo orquestados todos en un cuerpo” (Benjamín Gonzales Buelta, Oración: una nueva misión, un nuevo cuerpo).