En su visita reciente a Myanmar (País en Asia), el Papa Francisco tuvo un encuentro con todos los jesuitas que trabajan en el país. Les habló sobre temas familiares, como la libertad que Dios nos da para acogerlo o rechazarlo; la llamada a los jesuitas para estar en y ser de la Iglesia; de cómo los jesuitas deben estar profundamente fundamentados, enraizados en la cultura y en el amor de Dios; de los dos necesarios aromas de los pastores: "el olor de oveja y el aroma de Dios".

Citando al profeta Ezequiel, habló de los falsos pastores que viven opulentamente de la leche (sustento) y de la lana (vestido) de su rebaño. Hablando sobre el discernimiento, se refirió a la decisión bien elegida de San Pedro Claver que le llevó a profundizar más y más en el cuidado amoroso de los esclavos que arribaban al puerto de Cartagena, en Colombia. Habló de su propio sentimiento de vergüenza, sabiendo los sacrificios que asumieron los fieles para venir a rezar con el Papa. Sentir vergüenza es una gracia, dijo; la gracia que Ignacio nos indica que pidamos en la primera semana. Para Francisco es la gracia que le ayuda a conocer cómo ser un buen pastor.

Para leer más, haz clic aquí. 

 

Fuente: http://www.sjweb.info