En Colombia son muchas las luchas reivindicativas que se han dado en favor de la población afrodescendiente, especialmente en la zona del Pacífico que ha sido objeto del conflicto y del  abandono estatal durante décadas. Estas luchas han sido ejemplo y motivación para muchas comunidades que ven amenazados sus territorios y su identidad.

Por otra parte, el Caribe colombiano soñado, con un alto porcentaje de población afro y visitado por miles de turistas nacionales e internacionales durante todo el año, con gran presencia del Estado, la empresa pública y privada, especialmente en Cartagena de Indias que en su tiempo fuera el mayor foco de recepción de personas esclavizadas, paradójicamente es donde se ve más vulnerados los derechos de la población afrodescendiente.

Los cordones de miseria rodean la ventana turística de Colombia, por ello la lucha de esta población por defensa al derecho a la igualdad y la defensa colectiva por el territorio, se difumina ante el mutismo de una sociedad y un Estado que da rienda suelta a la inversión nacional y extranjera en territorios habitados por una población discriminada durante siglos.

En este contexto espacial y social se posiciona el Centro de Cultura Afrocaribe, quien como obra social de la Compañía de Jesús en Colombia desde hace más de 25 años, acompaña y promueve la reivindicación de los derechos de la población afrodescendiente en Cartagena y sus alrededores. La necesidad de apoyar los movimientos sociales, las comunidades afrodescendientes marginadas, visibilizar la realidad de exclusión, pero también proponer alternativas que promuevan al ser humano, ha sido la apuesta del Centro de Cultura Afrocaribe.

En el 2017 el Centro de Cultura, recoge los frutos de la experiencia de años y se proyecta estratégicamente sobre tres ejes fundamentales que respondan más asertivamente el acompañamiento a las comunidades: Identidad, Dignidad y Derechos Humanos. La Identidad se enmarca en la necesidad de profundizar en un área que hemos llamado: Memoria histórica, Cultura e identidad, la cual pretende junto con las comunidades, comprender las dinámicas de poblamiento étnico en Cartagena, como elemento que les permitirá desarrollar un mayor arraigo, pertenencia y defensa de su identidad, y la posibilidad de abordar sus conflictos comunitarios y étnicos. En este sentido el área llamada Tradición Oral y Narrativa, está enfocada al rescate de la rica cultura afrocaribeña y a los saberes y costumbres ancestrales.

El eje de Dignidad comprende el área de Desarrollo territorial y Sostenibilidad, y está muy unida al tema de identidad a partir de pensar las condiciones que dignifican a las comunidades en su territorio. Por ello, la Gestión territorial y Desarrollo, la Ruta Verde, la Agroecología, la pesca, la soberanía alimentaria, la tierra, el agua, la productividad y el turismo, son líneas temáticas que consideramos claves en el trabajo para, con y en las comunidades. En este sentido, vemos necesario fortalecer las organizaciones sociales y comunitarias, desde el enfoque de paz y reconciliación, ante una estrategia económica –divide y vencerás- establecida como bandera de los grandes megapolios urbanísticos con las comunidades ancestrales que habitan el territorio.

Finalmente el eje de Derechos Humanos, comprende los derechos colectivos y los DESCA (derechos económicos, culturales, sociales y ambientales), los cuales nos suponen el desafío de fortalecer a las comunidades en caminos jurídicos de exigibilidad, a partir del conocimiento y la apropiación de sus derechos. Justamente el desconocimiento de los derechos diferenciales étnicos que implican: territorio, consulta previa y víctimas, ha permitido su vulneración y pescar en río revuelto a organizaciones empresariales inescrupulosas que la mayoría de las veces piensa únicamente en la rentabilidad de su lucro. Por ello, es necesario un acompañamiento que les permita a esta población apropiarse de las leyes que los defiende y no depender de alguien que hable por ellos. Las comunidades afrocaribeñas no se oponen al progreso, sencillamente a que no las tengan en cuenta, porque han poblado históricamente el territorio desde una identidad étnica y cultural, y muchos de los proyectos invaden sus espacios, dañan el medio ambiente, y agotan los recursos de sobrevivencia.

De forma sintética hemos expuesto la nueva estrategia del Centro de Cultura Afrocaribe para trabajar con las comunidades afrodescendientes pretendiendo ser un enclave social en el Caribe colombiano, no sin dejar de mencionar la necesidad de fortalecer redes sociales de apoyo con otras organizaciones y movimientos, la academia y las instituciones públicas y privadas, y todos los que se quieran sumar, pues es necesario antes que ser protagonistas, poner en el centro de nuestras acciones a las poblaciones afrodescendientes menos favorecidas y ofrecer espacios y oportunidades de reivindicación.

Por: Jorge Hernández Quirama, SJ