El jesuita Francisco de Roux, director del Centro Fe y Cultura de Medellín, fue elegido como presidente de la Comisión de la Verdad, en el marco del proceso de paz entre el Gobierno Colombiano y las FARC. Junto a él, harán parte del organismo: Saúl Franco, Lucía González, Carlos Martín Beristain, Alejandra Miller Restrepo, Alfredo Molano, Carlos Ospina, Marta Ruiz, María Salazar, Patricia Tobón, y Alejandro Valencia. 

Fue Director del Programa por la Paz y del CINEP en la década de 1980; además fue el fundador del Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio, que recibió el Premio Nacional de Paz en 2001. De Roux ha sido provincial de la Compañía de Jesús en Colombia y columnista de El Tiempo. Durante el proceso de diálogo entre el Gobierno y la guerrilla, acompañó a las delegaciones de víctimas del conflicto que viajaron a La Habana para unirse a las conversaciones. Como ha manifestado en repetidas ocasiones, la voz de las víctimas en La Habana marcó un antes y un después en el proceso de paz.

Sobre la participación de la Iglesia en esta hora decisiva del país ha dicho lo siguiente:

“El gran desafío que tenemos, es tener una actitud proactiva para que el proceso en que está el país se logre consolidar. Nuestro mensaje debe ser de esperanza, para llenar el vacío de un liderazgo espiritual. Decirle a los colombianos: no tengan miedo. Nosotros vamos a estar ahí para que se diga la verdad de todos los lados, para que no quede nada oculto; estaremos allí para que se repare a las víctimas sin excepción, para que no se siga matando a líderes sociales; para que la búsqueda de tierras no se detenga; para que no haya impunidad en el sistema de justicia transicional; para que se acepten todas las responsabilidades; para que el proceso agrario se lleve hasta lo más profundo…”.

Sorprendido y emocionado se vio el padre jesuita por su designación como presidente de la Comisión de la Verdad, que se ocupará de explicar las razones por las que Colombia se sumió durante más de medio siglo en un conflicto armado que ha dejado miles de víctimas.

De Roux afirma no recibir este encargo como una dignidad, sino como un servicio muy difícil y riesgoso en el que procurará, junto con los demás miembros, ser lo más acertados posibles y contribuir de la mejor manera a la construcción de la paz.

“Sé que me voy a equivocar, quizás demasiado, sé que es muy imposible acertar en todo. Esta es una obligación muy seria”, señaló en diálogo con COLPRENSA.

¿Cómo recibió la designación del Comité de Escogencia para que usted sea el presidente de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la no Repetición (CEV)?

“Quiero expresar mi agradecimiento con la Comisión que me dio este gesto de confianza. Es una satisfacción, porque del grupo de personas escogidas cualquiera podría obtener la presidencia y ellos decidieron que sea yo quien asuma esa responsabilidad”.

¿Qué pueden esperar los colombianos de esta comisión de la verdad?

“Yo estoy convencido de que la comisión tiene que recoger la verdad de lo que ha pasado en el país”.

¿Para qué sirve una Comisión de la Verdad?

“Le respondo de la siguiente manera: esta no es una Comisión de la verdad para incentivar odios, ni para profundizar venganzas, ni para señalar culpables. La Comisión no está para eso”.

Pero muchas personas sí creen que de acá deben salir por lo menos insumos para juicios y condenas...

“No, la comisión está para invitarnos a una comprensión colectiva de qué fue lo que realmente nos pasó y por qué llegamos a la barbarie en que se vio metido el país. Además, es importante que entendamos la manera cómo juntos podemos, en un escenario de reconciliación, buscar una salida colectiva y seria, donde la verdad sea verdad, y se consideren con seriedad los argumentos y las responsabilidades de unos y otros.

¿Qué decirles a las víctimas que son quienes finalmente esperan justicia?

“Los juicios jurídicos los hará la Justicia Especial para la Paz (JEP). Esta Comisión no es para eso, nosotros no somos jueces, somos trabajadores por la verdad”.

¿Por ser una comisión cuyos resultados no tienen alcances judiciales, cree que esto abre puertas a sectores civiles y que las empresas se motiven a participar?

“Espero que la Comisión tenga la capacidad y la grandeza para ofrecer un contenedor, donde quienes se sientan responsables se expresen con toda tranquilidad, con libertad, sean acogidos con respeto. eso sí con toda franqueza y verdad, claro de una manera constructiva. Ojalá seamos capaces de construirla”.

¿La comisión está pensada para delitos de la Farc exclusivamente, o incluye el paramilitarismo, Eln...?

“La comisión está pensada para la totalidad del conflicto en Colombia. Vamos a mirar todo lo que ha pasado en más de 50 años de dolorosa guerra, en todos los lados y desde todos los ángulos que podamos”.

¿Cree que iniciar labores en plena campaña política, puede afectar en algo el nombre de la Comisión?

“Me imagino que vamos a quedar en el ojo del huracán, pero no me preocupa, inevitablemente la campaña política es así. Ahora hay que entender que el país está viviendo un trauma social y cultural muy profundo que nos polariza, pero es claro que la comisión debe trabajar en el país real”.

¿Cuándo inician las labores de la Comisión?

“Perdóneme, pero la verdad su pregunta me desborda, pues me acabo de informar que fui escogido como presidente, sé quienes la integran, porque he ido escuchando”.

Hay mucho resentimiento en todos, por todo, ¿no?

“Sí. Una cosa es clara, y es que el país está lleno de dolor, de mucha rabia y de mucha indignación, así que es normal todo eso en un momento político tan complicado”.

 

Artículo "Empieza la Comisión de la Verdad" del P. Francisco de Roux SJ.

 

Fuente: Jesuitas Colombia