Luego de 20 semanas, culminó el diplomado Incidencia política: de la experiencia local a la acción regional, organizado por la Red de Centros Sociales de la CPAL, el Cinep/PPP y la Pontificia Universidad Javeriana de Cali. En este espacio de intercambio participaron 46 miembros de 30 obras sociales de la Compañía de Jesús de América Latina y El Caribe, los cuales discutieron las formas de hacer incidencia política en tres campos: extractivismo y ambiente, migraciones forzadas y participación política con jóvenes.

Como cierre de la profundización en extractivismo se realizó un recorrido por el sur de La Guajira, Colombia, en donde tiene lugar la mina de Cerrejón, una de las minas de carbón a cielo abierto más grandes de la región. En este recorrido participaron Pablo Castellanos, director de la Fundación San Pedro Claver en Ecuador y Henry López integrante del Grupo de Solidaridad El Arenal - GRUDESA, en Nicaragua. El recorrido sirvió para conocer más detalladamente las problemáticas que trae la minería en las comunidades afrodescendientes e indígenas, y a partir de las experiencias de las comunidades, plantearse nuevas estrategias de incidencia política.

El primer acercamiento se hizo en la comunidad de El Rocío, a unos kilómetros del municipio de Albania y por donde pasa el Arroyo Bruno. Este arroyo no solo es afluente del Rio Ranchería, el más grande e importante del departamento, sino que es la única fuente de agua de las cerca de 32 familias que viven en la comunidad. La industria minera de la región lleva varios años intentando desviar este arroyo para utilizar el canal para los desechos líquidos que produce la mina. De diferentes formas han intentado persuadir a las familias para que entreguen sus predios, sin embargo, han logrado mantenerse en su territorio y mantener con vida el Arroyo Bruno.

La siguiente experiencia visitada fue en Patilla Ancestral, una comunidad de afros e indígenas que ya fue rodeada por la mina. Las pocas familias que habitan allí, deben conducir varios kilómetros dentro de la mina para entrar o salir. A pesar de llevar los procesos judiciales y de resistencia por sus terrenos todas serán expropiadas y desalojadas a finales del mes, aunque algunas de ellas no han llegado a acuerdos con la mina para su reparación.

La comunidad de Tamaquito fue la siguiente. Esta comunidad Wayuú lleva 4 años de haber sido reasentada. Esta es tal vez la experiencia más exitosa, pues lograron que la empresa minera les construyera un nuevo pueblo que fue diseñado y planeado por la misma comunidad. La organización, los materiales, los diseños de las casas y las zonas comunes fueron pedidas por la comunidad y construida por la empresa.

Por último, la comunidad de Chancleta recibió a los visitantes del diplomado y conversaron sobre su experiencia de reasentamiento. Esta comunidad reclama el no recibir el servicio de agua potable constante, como lo había prometido la empresa, pues aseguran que desde hace más de un mes la planta de tratamiento dejó de funcionar. Además, lamentan haber perdido la conexión espiritual con su territorio que hoy es un hueco gigante de carbón.

De esta forma se cerró la primera cohorte del diplomado. Los asistentes al recorrido aseguraron que este intercambio de experiencias en terreno es de gran aporte, pues les permitió concretar mucho más los conocimientos teóricos que adquirieron durante el programa virtual. De igual forma hicieron el llamado para darle continuidad a una segunda cohorte del Diplomado y a nuevos procesos que les permita no solo adquirir nuevos conocimientos, sino crear redes de trabajo en incidencia a nivel latinoamericano.

 

Elaborada por: Miguel Martínez, periodista del equipo de comunicaciones del Cinep/Programa por la Paz.

 

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