La constante crisis en la frontera colombo-venezolana y la migración de venezolanos hacia Colombia por la ciudad de Cúcuta siguen incentivando en los jóvenes la generación de acciones de hospitalidad.

 

En este contexto, el empoderamiento y liderazgo de los jóvenes es fundamental dada su fuerza creativa y la capacidad que tienen de transformar entornos. Es por eso, que el Servicio Jesuita a Refugiados - Colombia en Norte de Santander y la Fundación Quinta con Quinta Crew se comprometieron con esta coyuntura y aportaron desde la iniciativa “Jóvenes por la hospitalidad, moviendo fronteras” como resultado de la apuesta de reconciliación promovida desde el Proceso “Del 9 al 9”.

El Proceso "Del 9 al 9" surgió como una apuesta de la Compañía de Jesús frente a la importancia de la formación y participación de los jóvenes como aspectos fundamentales a la hora de promover la construcción de una cultura de paz y reconciliación. Este es un proceso de formación, reflexión y movilización juvenil que se extendió desde el 9 de abril – Día Nacional de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas hasta el 9 de septiembre – Día Nacional de los Derechos Humanos y fiesta de San Pedro Claver – en el cual se promueve la construcción colectiva de acciones simbólicas.

Este proyecto se ha enfocado en darle participación a jóvenes de diversas organizaciones y grupos juveniles. Es así como veinticinco de los promotores juveniles han ido reconociendo el sentido de la hospitalidad, asumiendo el compromiso y tomando la iniciativa de realizar una acción ante la problemática.

La iniciativa de “Jóvenes por la hospitalidad, moviendo fronteras”, tuvo como propósito aportar a la situación que vive actualmente el departamento por la crisis fronteriza al permitir el encuentro a través del arte y demostrando la acogida al otro como un acto que le aporta a la paz. Es por ello, que se tomaron tres puntos estratégicos en donde se pudo evidenciar la situación de los migrantes venezolanos: uno fue el centro de migraciones, el otro el Puente Internacional Simón Bolívar y finalmente el terminal de transporte de la ciudad de Cúcuta.

En esta experiencia los jóvenes realizaron una acción colectiva con la entrega de 200 “mochilas por la hospitalidad”, el espacio de interacción entre los promotores juveniles y los venezolanos permitió resaltar que cada persona tiene un nombre, una historia que promueven la dignidad de cada ser humano por encima de cualquier situación personal o política. Los jóvenes reconocieron que el acto hospitalario realizado en cada encuentro los acercó a las problemáticas de los venezolanos, sintiendo como propia la realidad que atraviesa ese país.

Espacios como este propician que semillas de hospitalidad y solidaridad crezcan en el corazón de cada joven que participa y se deja tocar por las diversas historias que pueden escuchar y observar, y esto permite motivar a más personas para que extiendan su mano solidaria a aquellas que se encuentra en situación de vulnerabilidad.

 

Fuente: http://www.jesuitas.org.co