Antes de nada, quiero agradecer la abrumadora solidaridad que he recibido durante estos pasados cien días entre rejas. A veces, las muestras de tal solidaridad me han infundido inmensa fortaleza y valor, dado sobre todo que lo único cierto en prisión es la incertidumbre. Aquí se vive al día. Otra fuente de fortaleza durante estos últimos días ha sido observar la difícil situación de los presos en espera de juicio. La mayoría de ellos proceden de comunidades económica y socialmente más débiles. Muchos de tales presos pobres en espera de juicio no saben de qué se les acusa, no han visto el pliego de cargos y permanecen en prisión durante años sin asistencia legal ni de otro tipo. En general, casi todos los presos en espera de juicio, ya sean ricos o pobres, se ven obligados a vivir con lo mínimo. Esto genera un sentimiento de hermandad y comunidad que posibilita el acercamiento de unos a otros, incluso en medio de semejante adversidad. Por otra parte, nosotros, los dieciséis coacusados, no hemos tenido oportunidad de vernos, ya que estamos recluidos en distintas cárceles o en distintos “círculos” dentro de la misma cárcel. Pero seguimos cantando a coro. Un pájaro, aun enjaulado, puede seguir cantando.

P. Stan Swamy 

Fuente: https://www.sjesjesuits.global

100 días de prisión: Mensaje del P. General para el P. Stan Swamy