Descripción
"Nuestros fieles también a veces pasan por estas situaciones en las que hasta el mismo Dios se les oculta. Son las noches oscuras del alma, como las que vivió una mujer de nuestro pueblo, la que ante una situación extrema por la que pasaba, no podía ni si- quiera escuchar la voz de Dios y sentir su presencia y por eso en su angustia exclamaba; “mi No- che”, “mi Lejano”, “mi Ausente”, como intentando lo imposible al tratar de incorporar con ese “mí” inclusivo la cercanía perdida de Dios a semejanza de la Amada del “Cantar de los Cantares” que al perder a su Amado confiesa “¡El alma se me fue detrás de Él! ¡Lo busqué y no lo encontré, lo llamé y no me respondió”(Cant. 5,6). ¡Situaciones como ésta que vive nuestro pueblo también son místicas"