Descripción
La de Edgar Morin es, qué duda cabe, una aventura intelectual. Extraña asociación la de estos dos términos. Lo intelectual evoca a la razón, al orden, a lo científico y, bien estructurado, a lo sesudo y alejado del riesgo. Aventu- ra, en cambio, es el nombre de la pasión, del libre juego re- sistiendo la asfixia impuesta por las reglas, de lo impulsivo y espontáneo, de lo impredictible.