Descripción
Este libro tiene la ventaja de las ventanas abiertas cuando se necesita aire. Vemos cada día ríos que se pierden, animales que sufren, personas que tienen que abandonar su vida de siempre, derrames estruendosos, páramos en peligro y un ansia de ganar tanto dinero que ignora cualquier estimación por la madre tierra. El aire alentador llega y lo proporcionan quienes colectivamente toman el riesgo de ofrecer ho- rizontes para un mejor vivir, para el buen vivir, a la manera que lo ha propuesto el pueblo ecuatoriano. Ese fue el primer país que dijo por qué y cómo es que la naturaleza es un sujeto de derechos.