Descripción
Mis amigas Marianicer Figueroa y María Ángela Petrizzo, y mis amigos Alejandro Ochoa y Jacinto Dávila, me pidieron que escribiera el prólogo de este libro. Esta solicitud me resulta de una significación particular por provenir de gente que para mí encarna la posibilidad del ejercicio de la ética en el entorno científico y tecnológico de los tiempos que vivimos. En lo que respecta a Marx Gómez, lo he podido conocer a través de sus profundos aportes al desarrollo de la ciencia social actual y considero que pertenece a la misma estirpe. No por casualidad se incorporan a esta publicación, con el resto de los auto- res de El sentido del Conocimiento Libre, algunas nociones comunes desde un activismo enunciado en el norte del sur.