El P. Vives advierte de entrada que la necesidad de buscar el bien y distinguirlo del mal en este mundo, la necesidad de distinguir entre lo menos bueno y lo bueno, entre lo más bueno y lo óptimo, a partir de indicios que nos vienen dados por la misma realidad y que no pueden ser simplemente elegidos arbitrariamente por el capricho o el gusto de cada momento... todo esto parece que es algo esencial, constitutivo, del ser humano como ser orientado a actuar con libertad y responsabilidad en relación con Dios, si es creyente, y en relación consigo mismo, con el entorno y con los demás aunque no fuera creyente. Luego pasa a desarrollar lo específico del discernimiento cristiano. Afirma que en la vida cristiana el discernimiento debiera ser una actitud básica y hasta particularmente característica, pues se trata del ejercicio responsable de la “libertad de hijos”, de una relación amorosa con Dios revelado como “Padre”. Desarrolla su escrito en cuatro apartados: Dios se comunica con su criatura. La libertad - y responsabilidad - de hijos. Discernimiento y seguimiento/Invitación de Jesús. Nuestro discernimiento como seguidores de Jesús.