Se suelen buscar las raíces de la democracia en la antigua Grecia, especialmente en Atenas. Aun reconociendo esta conexión histórica y fliosófica entre la democracia helénica y su reproducción en nuestros tiempos con evidentes modificaciones, la tesis que defendemos es que el fenómeno moderno tiene también raíces en la biblia. Sin que se trate de algo enteramente nuevo, creemos que no se ha dado la debida importancia a esta conexión. De aquí la invitación a estudiarla con atención y darle su justo valor