El autor nos dice que en ese conjunto de veintidós reglas se atrevió Ignacio a resumir una tradición secular de la espiritualidad cristiana. Para Ignacio, estamos ante una interioridad sometida a una conflictividad proveniente de dos espíritus contrarios (EE. 32). El Espíritu Santo despliega su misión invisible en la forma de una relación amorosa con Dios, pero enfrentada a la acción insidiosa del que Ignacio denomina el “enemigo de la naturaleza humana”. Para una mayor simplicidad en la exposición agrupa las reglas en cuatro temáticas según su función respectiva: sobre la Consolación, sobre la Desolación, las tácticas del mal espíritu y la acción de los espíritus según el estado de las personas.