El autor argumenta en este artículo que la opción preferencial por los pobres (1) constituye una parte del seguimiento de Jesús que da sentido último a la existencia humana y ofrece a los creyentes “razón para la esperanza”; y (2) nos ayuda a entender la fe en términos de una hermenéutica de la esperanza, una interpretación que debe ser constantemente actualizada a través de nuestras vidas y de la historia humana.