¿Qué son los compromisos definitivos? Comprometerse es “dar la palabra”, contraer un vínculo, una obligación o responsabilidad con algo o alguien. Compromiso definitivo es aquel que se contrae por el resto de la vida. Estos compromisos son de dos tipos. Unos son los compromisos definidos personalmente como definitivos; se relacionan con nuestros principios y valores, con lo que amamos, y expresan lo que somos. Conocemos personas que han contraído compromisos definitivos con determinados valores, con su fe, con su profesión, con un movimiento político, con el arte, con la ciencia, con el servicio a los pobres, con una amistad. Estos compromisos, sin embargo, son alternativas abiertas a la reconsideración y pueden ser violados, sin que ello signifique una preocupación para la sociedad. Otros son los compromisos institucionalizados socialmente como definitivos, y cuya transgresión “nos mueve el piso”, porque conllevan una alteración social. ¿Cuáles son en nuestra sociedad? Muy pocos: la maternidad-paternidad, que compromete a los padres con el hijo; el matrimonio, que compromete a los cónyuges entre sí, y la vida consagrada, que compromete al religioso con Dios, con sus fieles y con su congregación, si es el caso.
Se continúa leyendo las reflexiones de las autoras, quienes van respondiendo los siguientes temas: ¿Actualmente son posibles en Chile los compromisos definitivos?; ¿Qué elementos configuran la mantención, o el abandono, de un compromiso definitivo?; ¿Qué papel juega la cultura en la fidelidad a los compromisos definitivos?; cultura premoderna, cultura moderna, postmodernidad; Cultura chilena y fidelidad a los compromisos definitivos; ¿Cuáles son los rasgos de la cultura chilena que han detectado algunos estudios recientes y que favorecen o desfavorecen el compromiso definitivo?; Ya al finalizar, se preguntan en este contexto, ¿cómo se perfila el futuro de los compromisos definitivos?