Los Evangelios jamás dan una definición de lo que es Reino de Dios, ni describen concretamente en qué consiste. Es una paradoja. Jesús habla muchas veces del Reino de Dios pero nunca dice qué es en concreto. Eso parece indicar que cuando Jesús hablaba de este asunto se refería a algo que resultaba familiar para sus oyentes. El problema está en precisar, hasta donde se pueda, aquello que quienes escuchaban a Jesús tenían en sus cabezas cuando Jesús les anunciaba la llegada del Reino. En concreto, ¿qué esperaba aquel pueblo cuando se le anunciaba semejante noticia.